500–2.000 mg/día. Mejor por la mañana: puede activar.
Puede reducir el dolor neuropático, sobre todo en fases tempranas.
Ver el estudio (ECA) →Mejora los síntomas depresivos con muy buena tolerancia; estudios pequeños.
Ver el estudio (metaanálisis) →Señal débil; no es un tratamiento establecido.
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La acetil-L-carnitina, conocida en la literatura como ALCAR, es una forma especial de la L-carnitina a la que se le añade un grupo acetilo que le permite atravesar la barrera hematoencefálica con mucha más facilidad que la carnitina convencional, lo que la convierte en la forma de elección cuando el objetivo es trabajar sobre el cerebro, los nervios periféricos o el ánimo, y no únicamente sobre el metabolismo energético muscular.
Una vez dentro del cerebro, la ALCAR actúa como donante de grupos acetilo para la síntesis de acetilcolina (el neurotransmisor más importante para la memoria y la atención), facilita el transporte mitocondrial de ácidos grasos en las neuronas y modula la expresión de varios factores de crecimiento neuronal, lo que explica su perfil de actividad sobre la cognición, la neuropatía y el estado de ánimo en distintos contextos clínicos.
Varios ensayos aleatorizados en adultos mayores con deterioro cognitivo leve han mostrado mejoras modestas pero significativas en pruebas de memoria, atención y velocidad de procesamiento con dosis de 1,5 a 3 gramos diarios durante 3 a 12 meses; los efectos son más consistentes en personas con compromiso cognitivo incipiente que en adultos sanos jóvenes, donde la línea base ya está cerca del techo del rendimiento posible.
En Alzheimer leve a moderado, los metaanálisis disponibles sugieren un beneficio pequeño sobre los síntomas cognitivos y la velocidad de progresión, suficiente para que algunas guías neurológicas la mencionen como coadyuvante razonable en personas seleccionadas, aunque nunca como sustituto de los inhibidores de acetilcolinesterasa ni de otras intervenciones de eficacia más establecida.
La indicación clínica con mejor evidencia de la ALCAR no es la cognición sino la neuropatía periférica de diversas causas: en la neuropatía diabética dolorosa, en la inducida por quimioterapia y en la del VIH, los ensayos aleatorizados han mostrado reducciones significativas del dolor, mejoras en la conducción nerviosa y, en algunos casos, recuperación parcial de la sensibilidad con dosis de 2 a 3 gramos diarios durante meses.
El mecanismo más plausible para este efecto neurotrófico combina el aporte de grupos acetilo para la regeneración mielínica, la mejora del metabolismo energético neuronal y la modulación de receptores glutamatérgicos implicados en la sensibilización central del dolor; es uno de los pocos compuestos sin receta que tiene evidencia clínica clara para el dolor neuropático, una condición que la medicina convencional trata mal y con efectos adversos importantes.
En depresión geriátrica de gravedad leve a moderada, varios ensayos han mostrado efectos antidepresivos comparables a los de antidepresivos tradicionales con menos efectos adversos, especialmente en personas mayores donde los ISRS son a veces mal tolerados o tienen interacciones con polimedicación cardiovascular; en fatiga crónica, los datos son menos sólidos pero algunas personas reportan mejoras notables en la sensación de energía mental.
Las dosis efectivas en los ensayos clínicos oscilan entre 1,5 y 3 gramos diarios, repartidos en dos o tres tomas, idealmente por la mañana y al mediodía para evitar el efecto activador que puede interferir con el sueño si se toma tarde; los efectos clínicos perceptibles suelen aparecer entre las 4 y las 12 semanas, no es un compuesto de acción inmediata como la cafeína.
Es generalmente bien tolerada; los efectos adversos más frecuentes son náuseas, agitación, insomnio si se toma tarde y olor corporal característico (como con la L-carnitina); las personas con trastorno bipolar deben tener precaución por el riesgo teórico de inducir manía o hipomanía, y las que toman acenocumarol o warfarina deberían comentarlo con su médico porque hay casos descritos de interacción con anticoagulantes.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.