120–240 mg/día por vía oral para piel y articulaciones.
Estudiado sobre todo para piel y articulaciones, no para longevidad
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El ácido hialurónico es un glucosaminoglicano (un polímero de azúcares modificados) presente naturalmente en concentraciones altas en piel, líquido sinovial articular, humor vítreo del ojo y otros tejidos conectivos, donde desempeña funciones esenciales de hidratación tisular, lubricación articular, mantenimiento de la elasticidad cutánea y modulación de la respuesta inflamatoria local; sus aplicaciones clínicas son múltiples: inyecciones intraarticulares en artrosis, rellenos dermatológicos cosméticos, colirios para ojo seco y, más recientemente, suplementos orales con base mecánica modesta pero datos clínicos emergentes interesantes para salud cutánea y articular.
Las inyecciones intraarticulares de ácido hialurónico están bien establecidas en gonartrosis sintomática con respaldo en guías reumatológicas; los suplementos orales son una alternativa más cómoda con datos clínicos emergentes: varios ensayos pequeños han documentado mejoras modestas en dolor articular y función con suplementación a 80-200 mg/día durante 8-12 semanas en personas con artrosis leve a moderada.
En piel, varios ensayos han documentado mejoras en hidratación cutánea, elasticidad y profundidad de arrugas con suplementación oral durante 8-12 semanas, mecanismo atribuido a la absorción intestinal de fragmentos oligosacáridos que actúan como señales para la síntesis endógena de hialurónico cutáneo.
En ojo seco, los colirios con ácido hialurónico son tratamiento estándar y muy eficaz; los datos sobre suplementación oral son más limitados pero coherentes.
Las dosis estudiadas oscilan entre 80 y 200 mg/día oral, en una toma con o sin comida; los productos comerciales típicos contienen 100-200 mg por cápsula; los efectos son progresivos y requieren 8-12 semanas para evaluación.
Generalmente muy bien tolerado; los efectos adversos son raros y leves; las personas con cánceres con dependencia de proliferación tisular pueden tener precaución teórica; en embarazo y lactancia los datos son limitados; las inyecciones intraarticulares deben ser realizadas por reumatólogos o traumatólogos con protocolo específico, no son comparables al suplemento oral.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.