1–3 g/día. Para uso continuo, prefiere canela de Ceilán.
Flojo/mixto · ≈ −10 a −19 mg/dL — fuerte en glucosa, flojo en HbA1c
Ver el estudio (meta-análisis) →⏱ 3 min de lectura
La canela es una especia de uso milenario en todas las culturas culinarias del mundo, pero la farmacología moderna ha confirmado en las dos últimas décadas que su acción sobre el metabolismo de la glucosa va más allá del folklore: dosis pequeñas (1-6 gramos diarios) reducen modestamente la glucemia en ayunas y la HbA1c en personas con diabetes tipo 2 o prediabetes, un efecto consistente en metaanálisis y obtenido con una intervención que cuesta céntimos al día.
Hay dos especies principales de canela en el mercado, con perfiles toxicológicos muy distintos: la canela de Ceilán (Cinnamomum verum) tiene un contenido de cumarinas bajo y se considera segura para uso prolongado, mientras que la canela cassia (Cinnamomum cassia o aromaticum, la más común en supermercados y suplementos baratos) tiene un contenido de cumarinas alto que puede ser hepatotóxico con consumo elevado prolongado, una diferencia importante para elegir el producto.
La evidencia más sólida de la canela es sobre la glucemia: varios metaanálisis de ensayos aleatorizados han mostrado reducciones modestas de la glucemia en ayunas (10-30 mg/dL) y de la HbA1c (0,1-0,3 puntos) en personas con diabetes tipo 2 o prediabetes, con dosis de 1-6 gramos diarios de canela en polvo o extracto durante 4-16 semanas; el efecto es comparable a otras intervenciones nutricionales suaves para la glucemia.
El mecanismo más plausible combina la modulación de la sensibilidad periférica a la insulina (con efectos sobre la translocación del transportador GLUT4 al músculo esquelético), la inhibición de enzimas digestivas que liberan glucosa (alfa-amilasa, alfa-glucosidasa) y un efecto antioxidante que reduce el estrés oxidativo asociado al estado hiperglucémico crónico.
Sobre el perfil lipídico, los metaanálisis muestran reducciones modestas pero significativas del colesterol total, del LDL y de los triglicéridos, junto con aumentos modestos del HDL, en personas con diabetes tipo 2; el efecto sobre los lípidos en personas sin diabetes es menos consistente, lo que sugiere que parte del beneficio cardiovascular de la canela es mediado por la mejora del control glucémico subyacente.
En digestión y vaciado gástrico, varios estudios pequeños han mostrado que la canela enlentece el vaciado gástrico y reduce el pico glucémico posprandial cuando se consume con las comidas, una propiedad útil para personas con tendencia a hipoglucemias reactivas o picos glucémicos exagerados después de comer hidratos refinados.
En síndrome de ovario poliquístico, varios ensayos pequeños han mostrado mejoras en regularidad menstrual y en marcadores de resistencia a la insulina con dosis de 1,5-3 g/día durante varios meses, en línea con el efecto general sobre la sensibilidad a la insulina que parece ser el mecanismo central de la mayoría de sus aplicaciones clínicas.
La forma más eficiente de obtener efectos sobre la glucemia es 1-3 gramos diarios de canela de Ceilán en polvo (no más, para evitar la cumarina aunque sea de Ceilán), ya sea espolvoreada sobre las comidas (café, yogur, avena, batidos), en cápsulas estandarizadas o como extracto acuoso (que conserva los compuestos hidrosolubles activos sin la cumarina liposoluble); los efectos clínicos sobre marcadores metabólicos aparecen entre 4 y 12 semanas.
La precaución más importante es elegir canela de Ceilán y no cassia para uso continuado: 1 gramo diario de cassia puede contener hasta 5 miligramos de cumarina, cerca del límite de seguridad establecido por la EFSA (0,1 mg/kg/día); las personas con enfermedad hepática preexistente, las que toman fármacos hepatotóxicos o las que combinan canela con anticoagulantes (la cumarina tiene actividad anticoagulante intrínseca) deben tener especial cautela; en embarazo se recomienda limitar el consumo al uso culinario habitual.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.