Extracto estandarizado en triterpenos según el producto.
Mejora los síntomas de piernas pesadas y el edema.
Ver el estudio (revisión sistemática) →Puede favorecer la cicatrización.
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La Centella asiática, también llamada gotu kola o brahmi (un nombre que comparte confusamente con la Bacopa monnieri), es una planta acuática de hojas pequeñas con larga tradición en la medicina ayurvédica y la medicina tradicional china, donde se usa desde hace milenios para la cicatrización de heridas, la circulación periférica y la longevidad mental; los últimos cincuenta años de investigación farmacológica han confirmado un perfil clínico real basado en triterpenos saponínicos que estimulan la síntesis de colágeno y modulan la microcirculación.
Los principios activos más estudiados son el asiaticósido, el madecasósido, el ácido asiático y el ácido madecásico, conocidos colectivamente como la fracción triterpénica total (TTFCA), una mezcla estandarizada que se usa en productos clínicos europeos (Centellase, Madecassol) con indicaciones formales para insuficiencia venosa crónica, cicatrización de heridas y trastornos circulatorios microvasculares.
La indicación con mayor respaldo clínico es la insuficiencia venosa crónica de miembros inferiores: varios metaanálisis han mostrado mejoras significativas en síntomas (pesadez de piernas, hinchazón al final del día, calambres nocturnos) y en marcadores objetivos (edema medido por pletismografía, distensibilidad venosa) con dosis de 60 a 180 miligramos diarios de TTFCA durante 4 a 12 semanas.
El mecanismo combina el aumento de la síntesis de colágeno tipo I en la pared venosa (que mejora la integridad estructural de las venas debilitadas), la modulación de la permeabilidad capilar (que reduce el edema asociado a la estasis venosa) y un efecto antiinflamatorio sobre el endotelio microvascular; este perfil multimodal explica por qué la respuesta clínica es más sostenida que la de los venotónicos farmacológicos genéricos.
Tópicamente, la Centella asiática es uno de los pocos extractos vegetales con evidencia clínica para acelerar la cicatrización de heridas: varios estudios han mostrado mejoras en la velocidad de epitelización y en la calidad de la cicatriz final (menos hipertrofia, menor riesgo de queloides) cuando se aplica en cremas estandarizadas sobre heridas quirúrgicas, quemaduras superficiales y úlceras crónicas.
En dermatología cosmética, los extractos estandarizados se usan en cremas antiarrugas y antiestrías con cierto respaldo clínico, especialmente en mujeres en el postparto para reducir la incidencia de estrías abdominales si se aplica desde el inicio del embarazo, una indicación curiosa con varios ensayos pequeños pero consistentes.
En ansiedad subclínica y trastornos del sueño leves, varios ensayos pequeños han mostrado mejoras modestas con dosis de 500-1.000 miligramos diarios durante semanas; el efecto subjetivo recuerda al de la Bacopa monnieri o la manzanilla, sin sedación y con tolerancia muy favorable, aunque la evidencia es menos robusta que para insuficiencia venosa.
En deterioro cognitivo leve y en envejecimiento normal, algunos estudios han mostrado mejoras modestas en memoria de trabajo, atención y bienestar global; el mecanismo puede estar relacionado con la mejora del flujo sanguíneo cerebral asociada a sus efectos sobre la microcirculación y a su modulación de neurotransmisores monoaminérgicos.
Las dosis estudiadas oscilan entre 60 y 1.000 miligramos diarios según indicación y formato: 60-180 mg/día de TTFCA para insuficiencia venosa, 500-1.000 mg/día de extracto estandarizado para ansiedad o cognición; tópicamente, cremas con 0,5-2 por ciento de extracto aplicadas dos veces al día; los productos estandarizados (especialmente los europeos con TTFCA) son los más respaldados clínicamente.
Generalmente bien tolerada por vía oral en periodos cortos; los efectos adversos más frecuentes son molestias digestivas leves; raros casos de toxicidad hepática se han descrito con uso prolongado a dosis altas, lo que hace prudente limitar el uso continuado a periodos de 6 a 8 semanas separados por descansos; está contraindicada en embarazo y lactancia por datos limitados, y conviene precaución en personas con enfermedad hepática preexistente.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.