2–5 g/día.
La evidencia humana es muy floja.
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La clorela es un grupo de microalgas unicelulares de agua dulce (las especies más comercializadas son Chlorella vulgaris y Chlorella pyrenoidosa) que se cultivan industrialmente desde mediados del siglo XX como suplemento nutricional, principalmente en Japón, Taiwán y China, donde tienen popularidad considerable como tónico general y como ayuda para "desintoxicación" de metales pesados y contaminantes ambientales; su perfil nutricional es notablemente denso (proteína completa al 60 por ciento del peso seco, clorofila, betacaroteno, vitamina B12 análoga, hierro, calcio, ácidos nucleicos y fibra) y, junto con la espirulina, es una de las microalgas más estudiadas clínicamente.
A diferencia de la espirulina (una cianobacteria, no una verdadera alga), la clorela tiene una pared celular celulósica rígida que el sistema digestivo humano no puede romper, por lo que requiere un procesamiento industrial específico (rotura por presión, ultrasonidos o tratamiento enzimático) para liberar los nutrientes intracelulares; los productos comerciales especifican habitualmente "broken cell wall" o "pared celular rota" como marcador de procesamiento adecuado, una característica importante para la biodisponibilidad de los componentes intracelulares.
La indicación más promocionada comercialmente es la "desintoxicación" de metales pesados (mercurio, plomo, cadmio, arsénico): la clorela tiene afinidad química documentada por algunos metales pesados a través de grupos sulfuro de su pared celular y proteínas, pero la traducción clínica de esta capacidad química a la eliminación real de metales pesados acumulados en tejidos humanos es muy modesta y muy inferior a la de quelantes farmacológicos específicos (EDTA, DMSA, DMPS) cuando hay intoxicación documentada que requiera tratamiento.
En contextos de exposición ocupacional crónica leve o de preocupación poblacional por contaminantes ambientales, la clorela tiene perfil nutricional razonable pero los efectos específicos sobre la carga corporal de metales pesados son cuantitativamente pequeños y predominantemente especulativos en personas sin exposición tóxica significativa; las personas con intoxicación clínica documentada deben ser evaluadas y tratadas por especialistas con quelantes farmacológicos específicos, no con clorela como sustituto.
En aporte nutricional, la clorela es una fuente densa de nutrientes que puede contribuir al aporte de proteína completa, hierro, vitaminas del grupo B (con la importante caveat de que la "vitamina B12" de la clorela es predominantemente seudovitamina B12, no biológicamente activa para humanos), antioxidantes y fibra; en personas con dietas vegetarianas estrictas, la clorela puede ser un complemento útil aunque no sustituye a la vitamina B12 cianocobalamina o metilcobalamina específica.
En estudios pequeños, varios ensayos han documentado mejoras en parámetros inmunitarios (linfocitos T, células NK, inmunoglobulinas séricas) y reducciones de frecuencia de infecciones respiratorias estacionales con suplementación a 5-10 gramos diarios durante 8-12 semanas, una indicación coherente con el perfil inmunonutricional y con el uso tradicional japonés.
En hipertensión leve, algunos estudios han documentado reducciones modestas de tensión arterial; en dislipemia, los efectos sobre perfil lipídico son inconsistentes y de magnitud pequeña; en embarazo, varios estudios japoneses han documentado mejoras en parámetros de anemia gestacional y reducciones de marcadores de toxicidad por dioxinas con consumo regular, datos interesantes pero predominantemente locales.
Las dosis estudiadas oscilan entre 3 y 10 gramos diarios de polvo o comprimidos, repartidos en varias tomas con las comidas; los productos con "pared celular rota" o procesados adecuadamente son significativamente más biodisponibles que los no procesados; la clorela tiene sabor intenso característico (a hierba con notas amargas y minerales) que muchas personas encuentran difícil de aceptar; los comprimidos son más palatables que el polvo para uso sostenido.
Generalmente bien tolerada en dosis moderadas; los efectos adversos más frecuentes son molestias digestivas leves al iniciar el tratamiento (gases, deposiciones blandas, ocasionalmente diarrea), que típicamente se resuelven en pocas semanas con uso continuado; las personas con enfermedades autoinmunes deben tener precaución por actividad inmunoestimulante teórica; las que toman anticoagulantes tipo warfarina deben tener precaución por el alto contenido en vitamina K que puede interferir con el INR; las personas con alergia a moho o sensibilidad ambiental pueden tener reacciones cruzadas; los productos baratos de origen incierto pueden estar contaminados con metales pesados o cianotoxinas, lo que paradójicamente convierte al suplemento "detox" en fuente de contaminación, una consideración importante a la hora de elegir productos con certificaciones de pureza específicas; en embarazo y lactancia se ha usado tradicionalmente sin problemas pero conviene elegir productos certificados; las personas que esperan "desintoxicación" significativa de metales pesados con clorela están sobreestimando la magnitud real del efecto, que es modesto y secundario al perfil nutricional general.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.