1.500 mg/día de sulfato de glucosamina, mantenido varias semanas. La forma sulfato parece la mejor.
Beneficio pequeño y discutido (mayor con el sulfato de marca).
Ver el estudio (metaanálisis) →Su uso habitual se asocia a menos mortalidad; no demuestra causa-efecto.
Ver el estudio (cohortes) →⏱ 3 min de lectura
La glucosamina es un aminoazúcar que el organismo sintetiza naturalmente y que sirve como bloque de construcción de los glucosaminoglicanos del cartílago articular, los tendones, los discos intervertebrales y otros tejidos conectivos; los suplementos comerciales se extraen industrialmente del exoesqueleto de crustáceos (cangrejo, gamba, langostino) o, en alternativas no animales, de la fermentación bacteriana de almidón de maíz, y se presentan en dos formas químicas principales con perfiles ligeramente distintos: sulfato de glucosamina y clorhidrato de glucosamina.
Las dos formas no son intercambiables: el sulfato de glucosamina es la que cuenta con prácticamente toda la evidencia clínica positiva sobre artrosis y la que tiene reconocimiento farmacéutico en varios países europeos (Dona, Xicil), mientras que el clorhidrato (más barato y dominante en el mercado americano) tiene resultados clínicos consistentemente peores en los ensayos directos, una distinción crítica para entender la heterogeneidad de la evidencia disponible.
La indicación clásica es la artrosis de rodilla y cadera, y la evidencia es paradójica: los metaanálisis amplios de ensayos heterogéneos (que mezclan ambas formas químicas) muestran efectos modestos o nulos sobre el dolor articular, mientras que los ensayos restringidos al sulfato de glucosamina farmacéutico (1.500 mg/día en una sola toma) muestran reducciones significativas del dolor y mejoras funcionales comparables a algunos antiinflamatorios suaves.
El ensayo MOVES publicado en Annals of the Rheumatic Diseases en 2016 comparó glucosamina+condroitina vs celecoxib durante 6 meses en 606 pacientes con artrosis de rodilla y encontró eficacia comparable; otros ensayos han mostrado que la suplementación prolongada (al menos 2-3 años) podría también frenar la progresión estructural del cartílago, medida por estrechamiento del espacio articular en radiografía, una propiedad que algunos diferenciarían como modificadora de la enfermedad.
La combinación más estudiada en el mercado es glucosamina 1.500 mg/día + condroitina 1.200 mg/día, una sinergia que se basa en la lógica de combinar dos componentes estructurales del cartílago; los ensayos directos comparando la combinación vs cada uno por separado no muestran clara superioridad aditiva, pero la combinación es la formulación más usada en el mundo real y la que cuenta con más datos de eficacia y seguridad en condiciones de uso clínico habitual.
Más allá del alivio sintomático, varios ensayos a 2-3 años han sugerido que el sulfato de glucosamina puede frenar la progresión radiológica de la artrosis, una propiedad que la convierte en un compuesto «modificador de la enfermedad» (DMOAD por sus siglas en inglés) más que en simple analgésico; estos datos son los que llevaron a varias guías europeas (EULAR, ESCEO) a clasificarla como SYSADOA y a las guías americanas (ACR) a no recomendarla, una diferencia de interpretación de la evidencia que refleja contextos regulatorios distintos.
La dosis efectiva es 1.500 mg diarios de sulfato de glucosamina farmacéutico (no clorhidrato), idealmente en una sola toma con una comida (las dosis fraccionadas tienen biodisponibilidad equivalente pero peor adherencia); el efecto clínico aparece típicamente entre 4 y 8 semanas y se mantiene mientras dure el tratamiento, sin dependencia ni rebote al suspenderlo; conviene un mínimo de 3 meses de prueba antes de juzgar la respuesta individual, que es heterogénea.
Generalmente bien tolerada; los efectos adversos más frecuentes son molestias digestivas leves (dispepsia, náuseas, diarrea o estreñimiento ocasional); las personas con alergia a mariscos pueden tener reacciones cruzadas con la glucosamina de origen crustáceo (aunque el riesgo real es bajo porque la alergia es a proteínas y la glucosamina es un aminoazúcar), por lo que conviene elegir glucosamina vegetal en estos casos; las personas que toman warfarina deben tener precaución por una interacción descrita (potenciación del efecto anticoagulante), y conviene precaución en diabéticos donde se han descrito efectos variables sobre la glucemia, aunque la mayoría de estudios no muestran problemas significativos.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.