120–250 mg/día de kavalactonas de extracto acuoso estandarizado de raíz noble. Periodos cortos (4–8 semanas). Nunca prolongar sin control.
Aprox. 100 casos de hepatotoxicidad grave reportados hasta 2010, algunos con fallo hepático. Riesgo mayor con extractos etanólicos/acetónicos y con dosis altas prolongadas. Los extractos acuosos de raíz noble tienen perfil más seguro pero el riesgo no es cero.
Ver el estudio (reportes de casos) →Meta-análisis Cochrane de 12 ECA (n=700): reducción significativa de HAM-A vs placebo, magnitud comparable a benzodiacepinas a corto plazo pero sin dependencia. Efecto mayor a partir de las 5 semanas.
Ver el estudio (meta-análisis Cochrane) →Mejora sueño en personas con ansiedad, sin la sedación residual de las benzodiacepinas. Efecto sobre latencia y calidad subjetiva.
Ver el estudio (ECA) →⏱ 3 min de lectura
El kava es una bebida ceremonial preparada a partir de la raíz de Piper methysticum, una planta originaria de las islas del Pacífico Sur (Vanuatu, Fiyi, Tonga, Samoa) donde se ha consumido durante milenios como parte central de la vida social y religiosa de las comunidades locales; los habitantes del Pacífico beben kava preparada tradicionalmente (raíz fresca molida en agua fría) durante reuniones sociales para producir un estado de relajación física, claridad mental y desinhibición social que ningún ansiolítico farmacológico reproduce con la misma combinación de efectos.
Los principios activos relevantes son las kavalactonas, una familia de seis compuestos (kavaina, dihidrokavaina, metisticina, dihidrometisticina, yangonina, desmetoxyangonina) con acción sobre receptores GABA, modulación de canales iónicos y efectos antagonistas dopaminérgicos suaves; los extractos estandarizados al 30-70 por ciento en kavalactonas son los que se han usado en los ensayos clínicos europeos con mejores resultados.
La evidencia más sólida del kava es su efecto ansiolítico: varios metaanálisis Cochrane han mostrado eficacia significativamente superior a placebo y comparable a las benzodiazepinas (oxazepam, bromazepam) en el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada, con dosis de 200-300 miligramos diarios de kavalactonas durante 4-8 semanas; el efecto subjetivo aparece típicamente en la primera semana, mucho más rápido que con la mayoría de los antidepresivos serotoninérgicos.
La gran ventaja clínica del kava sobre las benzodiazepinas es que no produce dependencia física, tolerancia rápida ni síndrome de abstinencia significativo, lo que lo convierte (en principio) en una alternativa atractiva para el manejo de la ansiedad crónica; en la práctica, su uso está severamente limitado por la cuestión de seguridad hepática que veremos más abajo y que ha llevado a su retirada del mercado en varios países europeos durante años.
En insomnio asociado a ansiedad (cuando el problema para dormir es la rumia mental o la inquietud anticipatoria), el kava reduce la latencia del sueño y mejora la calidad subjetiva del descanso sin producir la sedación matutina típica de los hipnóticos farmacológicos; en uso recreativo tradicional, produce un estado de tranquilidad consciente que algunos describen como «la calma del alcohol sin la torpeza mental ni la resaca».
La cuestión más importante que limita el uso del kava es su perfil de seguridad hepática: a partir del año 2000 se reportaron casos de hepatitis grave (algunos requiriendo trasplante) asociados a su consumo, lo que llevó a su prohibición en Alemania, Reino Unido, Canadá y varios otros países, con vuelta progresiva al mercado en algunos de ellos tras revisiones de causalidad y mejoras en estandarización.
Los análisis posteriores han concluido que el riesgo hepático parece relacionarse con: extractos etanólicos o acetónicos que arrastran compuestos tóxicos hepáticos (los preparados tradicionales acuosos del Pacífico tienen perfil de seguridad muy distinto), uso de partes de la planta no tradicionales (tallos y hojas, no solo raíz), combinación con otros hepatotóxicos (alcohol, paracetamol, fármacos), uso prolongado a dosis altas, y posiblemente susceptibilidad genética individual no caracterizada.
Si se considera el uso de kava, los principios de seguridad razonables son: usar exclusivamente extractos acuosos tradicionales o productos europeos farmacéuticos estandarizados que hayan superado los controles modernos de seguridad, limitar el uso a periodos de menos de 4-8 semanas con descansos amplios, no superar 250 miligramos diarios de kavalactonas, y monitorizar transaminasas hepáticas (ALT, AST) periódicamente durante el tratamiento.
Está estrictamente contraindicado en personas con enfermedad hepática preexistente, las que toman fármacos hepatotóxicos (paracetamol regular, estatinas a dosis altas, algunos antibióticos, antiepilépticos), las que consumen alcohol con frecuencia, en embarazo y lactancia, y en personas con trastornos psiquiátricos graves donde el efecto ansiolítico puede precipitar episodios afectivos; conviene evitarlo en cualquier persona que tome ansiolíticos farmacológicos o alcohol concomitantemente por riesgo de sedación aditiva y de daño hepático sinérgico.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.