1,5–3 g/día de raíz en polvo.
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La maca es una planta crucífera (de la familia de las coles, el rábano y el brócoli) que crece exclusivamente en los Andes peruanos a más de 4.000 metros de altitud, donde las condiciones extremas de frío, viento y radiación UV producen un tubérculo de composición fitoquímica única que las civilizaciones preincaicas usaban como alimento básico y como tónico para la fertilidad y la energía; la investigación científica moderna ha confirmado un perfil clínico modesto pero replicable en libido, función sexual y bienestar subjetivo.
A diferencia de muchos suplementos «adaptógenos» promocionados como tónicos generales, la maca tiene la peculiaridad de no actuar sobre receptores hormonales clásicos (no aumenta testosterona, estrógeno ni hormona del crecimiento de forma directa) sino que parece modular la actividad del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal sin alterar los niveles hormonales basales, una propiedad que la convierte en una opción interesante para personas que buscan beneficios sobre libido o energía sin las preocupaciones de la modulación hormonal directa.
La evidencia más sólida de la maca es su efecto sobre la libido en hombres y mujeres adultos: varios ensayos aleatorizados han mostrado mejoras significativas en deseo sexual subjetivo con dosis de 1.500-3.000 miligramos diarios de maca seca durante 8-12 semanas, sin cambios en testosterona o estradiol plasmáticos, lo que diferencia su efecto del de otros pseudo-andrógenos del mercado.
En disfunción sexual inducida por ISRS (uno de los efectos adversos más frecuentes y persistentes de los antidepresivos serotoninérgicos), varios estudios han mostrado mejoras significativas con dosis altas (3.000 mg/día) durante semanas, una indicación clínica relevante porque pocas opciones existen para manejar este problema sin suspender el antidepresivo o cambiar a otro de perfil distinto.
En bienestar general y calidad de vida, varios ensayos han mostrado mejoras subjetivas con dosis de 1.500-3.000 mg/día durante 8-12 semanas, especialmente en personas con bajo bienestar basal por estrés, fatiga o cuadros depresivos leves; el efecto es modesto pero replicable y se nota progresivamente, no de forma aguda como los estimulantes.
En mujeres posmenopáusicas, varios ensayos han mostrado reducciones significativas en escalas de síntomas climatéricos (Greene, Kupperman) con dosis de 2.000 mg/día durante 12 semanas, especialmente en sofocos, sudoración nocturna y disminución de la libido; el efecto es comparable al de algunos fitoestrógenos sin actuar directamente sobre receptores estrogénicos, lo que la hace una alternativa razonable para mujeres con contraindicación a estrógenos farmacéuticos.
Hay tres variedades comerciales principales con perfiles ligeramente distintos: maca amarilla (la más común y barata, perfil general), maca roja (con datos específicos en hiperplasia prostática y antioxidante) y maca negra (la más estudiada en libido y rendimiento físico, especialmente en hombres); algunos productos premium comercializan «maca de los tres colores» combinando las tres variedades para cubrir el espectro de efectos.
Las dosis estudiadas oscilan entre 1.500 y 3.000 miligramos diarios de polvo seco o equivalente en extracto estandarizado (gelatinizado para mejor digestibilidad), repartidos en una o dos tomas con o sin comida; los productos gelatinizados son los más digestibles para personas con sensibilidad gastrointestinal a la maca cruda; los efectos clínicos aparecen entre 6 y 12 semanas, no es un compuesto de acción inmediata.
Generalmente bien tolerada; los efectos adversos son raros y leves (molestias digestivas, ocasionalmente insomnio si se toma tarde, levemente activadora); las personas con enfermedad tiroidea deben tener precaución porque la maca es una crucífera y contiene goitrógenos suaves que en altas dosis prolongadas podrían interferir con la función tiroidea; las que toman fármacos hormonales (anticonceptivos, terapia hormonal sustitutiva) pueden usarla porque la maca no parece interferir con receptores hormonales, pero conviene consultar antes; en embarazo y lactancia los datos son limitados aunque las poblaciones andinas la consumen tradicionalmente como alimento durante estos periodos.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.