400–800 µg/día; dosis mayores en depresión como adyuvante, bajo supervisión.
Previene defectos del tubo neural; la forma activa es útil.
Ver el estudio (ensayo clínico) →Como complemento de los antidepresivos.
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El metilfolato, técnicamente 5-metiltetrahidrofolato o 5-MTHF, es la forma metabólicamente activa de la vitamina B9, la única forma de folato que el organismo puede utilizar directamente sin pasos enzimáticos adicionales; los suplementos clásicos de «ácido fólico» son una forma sintética que necesita ser convertida por la enzima MTHFR (metilentetrahidrofolato reductasa) antes de poder usarse en las reacciones de metilación que el organismo necesita para sintetizar ADN, neurotransmisores y mantener bajos los niveles de homocisteína.
Esta diferencia entre ácido fólico y metilfolato cobra relevancia clínica porque entre el 30 y el 60 por ciento de la población tiene variantes del gen MTHFR (especialmente C677T) que reducen la actividad enzimática hasta un 70 por ciento; en estas personas, el ácido fólico no se convierte eficientemente y se acumula como ácido fólico no metabolizado, mientras que el metilfolato directo permite a estas personas alcanzar niveles plasmáticos y celulares funcionales que el ácido fólico no consigue.
La indicación más estudiada del metilfolato como coadyuvante de antidepresivos es la depresión mayor con respuesta parcial a ISRS: varios ensayos aleatorizados han mostrado que añadir 7,5 a 15 miligramos diarios de L-metilfolato durante 8-12 semanas a un antidepresivo en personas con respuesta inadecuada mejora significativamente los síntomas depresivos, especialmente en personas con variantes MTHFR, inflamación elevada o sobrepeso, todos ellos predictores de menor respuesta antidepresiva.
El mecanismo más plausible es que el metilfolato es necesario para la síntesis de neurotransmisores monoaminérgicos (serotonina, dopamina, noradrenalina) y para mantener los procesos de metilación cerebral que están alterados en muchos cuadros depresivos; en personas con MTHFR alterada y depresión, la suplementación con la forma activa puentea el cuello de botella enzimático y permite la síntesis adecuada de los precursores necesarios para el efecto antidepresivo completo.
Los niveles altos de homocisteína (hiperhomocisteinemia) son un marcador de riesgo cardiovascular y cerebrovascular bien establecido, y se asocian especialmente a déficits de folato, B12 y B6; la suplementación con metilfolato (idealmente combinada con metilcobalamina B12) reduce los niveles de homocisteína de forma más rápida y eficiente que el ácido fólico convencional, especialmente en personas con variantes MTHFR que tienen homocisteína persistentemente elevada a pesar de tomar B9 estándar.
El debate clínico sobre si reducir la homocisteína se traduce en menos eventos cardiovasculares sigue abierto: algunos ensayos han mostrado reducción del riesgo de ictus pero no de infarto, lo que sugiere que el efecto puede depender del subtipo cardiovascular y de los factores de riesgo concomitantes; en todo caso, normalizar la homocisteína cuando está alta tiene sentido fisiológico y bajo coste con metilfolato, sin riesgos relevantes.
La suplementación con folato antes y durante el primer trimestre del embarazo es una de las intervenciones de salud pública con mayor evidencia para prevenir defectos del tubo neural; las guías clínicas mainstream siguen recomendando ácido fólico convencional (400-800 µg/día) por su acumulación de evidencia histórica, pero en mujeres con MTHFR alterada o antecedentes de hijo previo con defecto del tubo neural, el metilfolato (400-800 µg/día) puede ser una alternativa más eficiente al puentear el cuello de botella enzimático.
Las dosis estudiadas oscilan entre 400 µg y 15 miligramos diarios según indicación: 400-800 µg/día para uso preventivo general y embarazo, 1-5 mg/día para hiperhomocisteinemia, 7,5-15 mg/día para depresión refractaria como coadyuvante; idealmente combinado con metilcobalamina B12 para evitar enmascaramiento de déficit de B12 que podría no manifestarse hasta tener daño neurológico avanzado.
Es generalmente muy bien tolerado; los efectos adversos son raros y leves (irritabilidad, insomnio si se toma tarde a dosis altas en personas sensibles, ocasionalmente molestias digestivas); las personas con trastorno bipolar deben tener precaución a dosis altas por el riesgo teórico de inducir manía o hipomanía (descrito raramente con suplementación intensiva de metilfolato), y conviene asegurar niveles adecuados de B12 antes de iniciar metilfolato a dosis altas para no enmascarar un déficit de B12 que requeriría tratamiento específico independiente.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.