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Própolis

Resina que producen las abejas, rica en flavonoides; usada para las defensas, la boca y la garganta.
Categoría
Evidencia científica
Baja-moderada
Nº de hallazgos
3
Fuentes
Resúmenes propios · Estudios citados
Dosis recomendada y modo de uso
Extracto oral o spray según el producto.

Cómo tomarlo

Extracto oral o spray según el producto.

Seguridad

Bien tolerado; puede causar alergia, sobre todo si eres alérgico a productos de la colmena.

Efecto por objetivo · nivel de evidencia

Llagas y salud bucal

mejora (modesta) Baja-moderada ECA pequeños (A)
Efecto pequeño

Acelera la curación de aftas y ayuda en la gingivitis (en enjuague).

Ver el estudio (revisión sistemática) →

Herpes labial (tópico)

mejora (modesta) Baja-moderada ECA (AA)
Efecto pequeño

La crema puede acelerar la curación.

Ver el estudio (ECA) →

Resfriado y garganta

mejora (modesta) Baja ensayos pequeños (A)
Efecto pequeño

Posible alivio leve.

En profundidad

⏱ 3 min de lectura

El propólis es una sustancia resinosa que las abejas Apis mellifera elaboran a partir de exudados de yemas y cortezas de árboles (principalmente álamos, sauces, abedules y pinos) mezclados con cera y enzimas salivares; lo utilizan en la colmena como sellante de grietas, como antiséptico para mantener estéril el ambiente interno (esencial para la salud de una comunidad de miles de individuos en contacto íntimo), y para embalsamar a invasores muertos demasiado grandes para retirar; estas funciones biológicas reflejan las propiedades farmacológicas que han hecho del propólis un remedio tradicional universalmente reconocido: antibacteriano, antiviral, antifúngico, antiinflamatorio, cicatrizante e inmunomodulador.

La composición química del propólis es excepcionalmente compleja y variable según el origen geográfico, la flora circundante, la estación y la especie de abeja: contiene más de 300 compuestos identificados, incluyendo flavonoides (galangina, pinocembrina, crisina), ácidos fenólicos (especialmente el ácido cafeico fenetil éster o CAPE), aceites esenciales, ceras, polen y minerales; esta variabilidad geográfica es importante: el propólis verde brasileño (rico en artepillin C, de Baccharis dracunculifolia) tiene perfil distinto del propólis europeo (rico en flavonoides de álamo) y del propólis ruso o cubano, cada uno con perfiles clínicos parcialmente distintos.

Infecciones de vías respiratorias superiores

La indicación con uso clínico más extendido es las infecciones agudas de vías respiratorias superiores (faringitis, amigdalitis, laringitis, herpes labial): varios ensayos han mostrado reducciones significativas de severidad sintomática y aceleración de la recuperación con aerosoles, soluciones para gárgaras o tabletas masticables de propólis estandarizado durante 5-10 días; los productos comerciales típicos son tinturas hidroalcohólicas, sprays bucofaríngeos o cápsulas con extractos secos.

En herpes simple labial recurrente, varios estudios han documentado reducciones significativas del tiempo de cicatrización y del dolor con aplicación tópica de cremas con propólis al 0,5-3 por ciento, una indicación con respaldo clínico interesante y con perfil de tolerancia favorable a aciclovir tópico.

Cicatrización de heridas y lesiones cutáneas

En lesiones cutáneas (quemaduras leves, heridas, úlceras superficiales), las preparaciones tópicas de propólis (cremas, ungüentos, soluciones acuosas) aceleran la cicatrización y reducen el riesgo de sobreinfección bacteriana; varios ensayos han mostrado eficacia comparable a sulfadiazina argéntica en quemaduras de segundo grado leves, una indicación tradicional con respaldo clínico moderno razonable.

Salud bucodental

En gingivitis, periodontitis y mucositis oral (especialmente la asociada a quimioterapia), los enjuagues con propólis han mostrado reducciones significativas de inflamación gingival y de marcadores microbiológicos, una indicación con respaldo clínico creciente y con uso integrado en odontología natural; algunas pastas dentales y enjuagues bucales comerciales incorporan propólis.

Inmunomodulación

En frecuentadores de infecciones recurrentes (especialmente en pediatría con catarros recurrentes), varios estudios han documentado reducciones en frecuencia y severidad de episodios infecciosos con suplementación durante meses, una indicación coherente con la actividad inmunomoduladora documentada in vitro y con el uso tradicional como tónico inmunitario invernal.

Cómo tomarlo y precauciones

Las dosis varían enormemente según el producto y la indicación: para uso sistémico, 200-500 mg/día de extracto seco estandarizado en flavonoides; para tintura hidroalcohólica, 20-40 gotas diluidas en agua, 2-3 veces al día; para uso bucofaríngeo, sprays o tabletas según indicaciones del producto; para uso tópico, preparaciones específicas con concentraciones declaradas; los productos baratos pueden tener contenido de flavonoides muy bajo y eficacia clínica reducida, una consideración importante a la hora de elegir productos.

Generalmente bien tolerado; los efectos adversos más frecuentes son reacciones alérgicas cutáneas (dermatitis de contacto) en personas sensibles a productos apícolas, la limitación más relevante; las personas con alergia conocida a abejas o productos apícolas (miel, jalea real, polen) deben tener precaución y idealmente probar con cantidades pequeñas primero; las tinturas hidroalcohólicas son inadecuadas para alcohólicos en recuperación, personas con hepatopatía severa y niños pequeños (preferir formulaciones sin alcohol); en embarazo y lactancia los datos son limitados aunque tradicionalmente se ha usado sin problemas a dosis moderadas; en asma alérgica grave conviene precaución por riesgo aumentado de reacciones de hipersensibilidad; los productos con declaración de origen geográfico y estandarización (porcentaje de flavonoides, perfil cromatográfico) son más confiables que los productos genéricos sin caracterización.

Referencias

  1. Castaldo, S.; Capasso, F. (2002). Propolis, an old remedy used in modern medicine. Fitoterapia 73, suppl 1. doi:10.1016/s0367-326x(02)00185-5
  2. Vynograd, N.; Vynograd, I.; Sosnowski, Z. (2000). A comparative multi-centre study of the efficacy of propolis, acyclovir and placebo in the treatment of genital herpes (HSV). Phytomedicine 7, 1. doi:10.1016/S0944-7113(00)80014-8
  3. Sforcin, J.M.; Bankova, V. (2011). Propolis: is there a potential for the development of new drugs? J Ethnopharmacol 133, 2. doi:10.1016/j.jep.2010.10.032
  4. Esposito, C. et al. (2021). Propolis and clinical practice: an updated overview of clinical efficacy and advances in the pathophysiologic mechanism. Phytother Res 35, 12. doi:10.1002/ptr.7228
  5. Krol, W. et al. (2013). Propolis: properties, application, and its potential. Evid Based Complement Alternat Med 2013. doi:10.1155/2013/807659

Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.

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