Extracto oral o spray según el producto.
Acelera la curación de aftas y ayuda en la gingivitis (en enjuague).
Ver el estudio (revisión sistemática) →Posible alivio leve.
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El propólis es una sustancia resinosa que las abejas Apis mellifera elaboran a partir de exudados de yemas y cortezas de árboles (principalmente álamos, sauces, abedules y pinos) mezclados con cera y enzimas salivares; lo utilizan en la colmena como sellante de grietas, como antiséptico para mantener estéril el ambiente interno (esencial para la salud de una comunidad de miles de individuos en contacto íntimo), y para embalsamar a invasores muertos demasiado grandes para retirar; estas funciones biológicas reflejan las propiedades farmacológicas que han hecho del propólis un remedio tradicional universalmente reconocido: antibacteriano, antiviral, antifúngico, antiinflamatorio, cicatrizante e inmunomodulador.
La composición química del propólis es excepcionalmente compleja y variable según el origen geográfico, la flora circundante, la estación y la especie de abeja: contiene más de 300 compuestos identificados, incluyendo flavonoides (galangina, pinocembrina, crisina), ácidos fenólicos (especialmente el ácido cafeico fenetil éster o CAPE), aceites esenciales, ceras, polen y minerales; esta variabilidad geográfica es importante: el propólis verde brasileño (rico en artepillin C, de Baccharis dracunculifolia) tiene perfil distinto del propólis europeo (rico en flavonoides de álamo) y del propólis ruso o cubano, cada uno con perfiles clínicos parcialmente distintos.
La indicación con uso clínico más extendido es las infecciones agudas de vías respiratorias superiores (faringitis, amigdalitis, laringitis, herpes labial): varios ensayos han mostrado reducciones significativas de severidad sintomática y aceleración de la recuperación con aerosoles, soluciones para gárgaras o tabletas masticables de propólis estandarizado durante 5-10 días; los productos comerciales típicos son tinturas hidroalcohólicas, sprays bucofaríngeos o cápsulas con extractos secos.
En herpes simple labial recurrente, varios estudios han documentado reducciones significativas del tiempo de cicatrización y del dolor con aplicación tópica de cremas con propólis al 0,5-3 por ciento, una indicación con respaldo clínico interesante y con perfil de tolerancia favorable a aciclovir tópico.
En lesiones cutáneas (quemaduras leves, heridas, úlceras superficiales), las preparaciones tópicas de propólis (cremas, ungüentos, soluciones acuosas) aceleran la cicatrización y reducen el riesgo de sobreinfección bacteriana; varios ensayos han mostrado eficacia comparable a sulfadiazina argéntica en quemaduras de segundo grado leves, una indicación tradicional con respaldo clínico moderno razonable.
En gingivitis, periodontitis y mucositis oral (especialmente la asociada a quimioterapia), los enjuagues con propólis han mostrado reducciones significativas de inflamación gingival y de marcadores microbiológicos, una indicación con respaldo clínico creciente y con uso integrado en odontología natural; algunas pastas dentales y enjuagues bucales comerciales incorporan propólis.
En frecuentadores de infecciones recurrentes (especialmente en pediatría con catarros recurrentes), varios estudios han documentado reducciones en frecuencia y severidad de episodios infecciosos con suplementación durante meses, una indicación coherente con la actividad inmunomoduladora documentada in vitro y con el uso tradicional como tónico inmunitario invernal.
Las dosis varían enormemente según el producto y la indicación: para uso sistémico, 200-500 mg/día de extracto seco estandarizado en flavonoides; para tintura hidroalcohólica, 20-40 gotas diluidas en agua, 2-3 veces al día; para uso bucofaríngeo, sprays o tabletas según indicaciones del producto; para uso tópico, preparaciones específicas con concentraciones declaradas; los productos baratos pueden tener contenido de flavonoides muy bajo y eficacia clínica reducida, una consideración importante a la hora de elegir productos.
Generalmente bien tolerado; los efectos adversos más frecuentes son reacciones alérgicas cutáneas (dermatitis de contacto) en personas sensibles a productos apícolas, la limitación más relevante; las personas con alergia conocida a abejas o productos apícolas (miel, jalea real, polen) deben tener precaución y idealmente probar con cantidades pequeñas primero; las tinturas hidroalcohólicas son inadecuadas para alcohólicos en recuperación, personas con hepatopatía severa y niños pequeños (preferir formulaciones sin alcohol); en embarazo y lactancia los datos son limitados aunque tradicionalmente se ha usado sin problemas a dosis moderadas; en asma alérgica grave conviene precaución por riesgo aumentado de reacciones de hipersensibilidad; los productos con declaración de origen geográfico y estandarización (porcentaje de flavonoides, perfil cromatográfico) son más confiables que los productos genéricos sin caracterización.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.