100–200 mg/día de extracto.
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El Pygeum o ciruelo africano es Prunus africana (anteriormente clasificado como Pygeum africanum), un árbol perenne nativo de los bosques montanos del África central y oriental cuya corteza ha sido utilizada por las medicinas tradicionales africanas durante siglos para tratar problemas urinarios y prostáticos; los extractos lipofílicos estandarizados de su corteza (Tadenan es el producto comercial más estudiado y comercializado durante décadas como medicamento en Francia y otros países europeos) han alcanzado respaldo clínico significativo como tratamiento de los síntomas urinarios asociados a la hiperplasia benigna de próstata leve a moderada, junto con otras fitoterapias tradicionales como Serenoa repens (palmito salvaje), raíz de ortiga y beta-sitosterol.
Los compuestos activos identificados son fitosteroles (especialmente beta-sitosterol y derivados), ácidos triterpénicos pentacíclicos (ácidos ursólico, oleanólico) y alcoholes de cadena larga (n-docosanol), una mezcla compleja con actividad documentada sobre múltiples mecanismos relacionados con hiperplasia benigna de próstata: actividad antiinflamatoria sobre la próstata, modulación de la 5-alfa-reductasa (la enzima que convierte testosterona en dihidrotestosterona, principal andrógeno responsable del crecimiento prostático), modulación de la respuesta vesical al llenado y otros efectos sobre función urinaria.
La indicación con respaldo clínico es la hiperplasia benigna de próstata sintomática leve a moderada: una revisión Cochrane publicada en 2002 con 18 ensayos aleatorizados y 1.562 pacientes concluyó que los extractos de Pygeum producían mejoras moderadas en síntomas urinarios (nocturia, urgencia urinaria, debilidad del chorro miccional) y en parámetros objetivos (flujo urinario, volumen residual postmiccional) con dosis de 100-200 mg/día durante 6-8 semanas, con perfil de tolerancia favorable y eficacia comparable a la de Serenoa repens.
El Pygeum se utiliza ampliamente como medicamento en Francia desde los años setenta (Tadenan) con datos clínicos que respaldan su uso; en otros países europeos y norteamericanos su disponibilidad como suplemento varía y los productos comerciales pueden no estar tan bien estandarizados como las preparaciones farmacéuticas europeas con mejor documentación.
En prostatitis crónica abacteriana, una indicación clínica difícil de manejar con tratamientos farmacológicos convencionales, varios estudios pequeños han documentado mejoras sintomáticas con suplementación durante semanas a meses, especialmente cuando hay componente inflamatorio significativo.
Una preocupación específica con el Pygeum es la sostenibilidad: la corteza se obtiene tradicionalmente arrancándola del árbol vivo, una práctica que ha conducido a sobreexplotación en los bosques africanos nativos y al estado de "casi amenazado" según la lista roja de la IUCN; el comercio está regulado por la Convención CITES (Apéndice II) y conviene elegir productos de fuentes certificadas como sostenibles (cultivo controlado, recolección regulada) para reducir el impacto ecológico.
Las dosis estudiadas son 100-200 miligramos diarios de extracto estandarizado lipofílico de corteza, repartidos en una o dos tomas con las comidas; los productos comerciales típicos contienen 50-100 mg por cápsula con concentración estandarizada en fitosteroles totales; el efecto sobre síntomas prostáticos aparece progresivamente y requiere al menos 6-12 semanas para evaluación clínica.
Generalmente muy bien tolerado en las dosis estudiadas; los efectos adversos descritos son raros y leves (molestias digestivas leves, ocasionalmente cefalea); no se han descrito interacciones farmacológicas significativas con los tratamientos habituales para hiperplasia benigna de próstata; las personas que toman alfa-bloqueantes farmacológicos (tamsulosina, doxazosina, terazosina) o inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasterida, dutasterida) pueden combinar con Pygeum como complemento o alternativa con perfil compatible, idealmente bajo supervisión urológica; en embarazo y lactancia los datos específicos son limitados aunque la indicación es claramente masculina; no se recomienda en menores de 18 años por el efecto sobre desarrollo prostático; la indicación más clara es la hiperplasia benigna de próstata sintomática leve a moderada, donde el Pygeum es una opción razonable, especialmente para hombres que prefieren fitoterapia antes de fármacos o que tienen contraindicaciones a estos; en hiperplasia benigna severa con uropatía obstructiva, cáncer de próstata o complicaciones urológicas significativas, las intervenciones farmacológicas o procedimentales específicas (incluyendo cirugía) son superiores y el Pygeum no es alternativa.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.