10–60 mg/día con el estómago vacío.
Se usa para la inflamación y el dolor postquirúrgico, pero la evidencia es escasa y de baja calidad metodológica.
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La serrapeptasa es una enzima proteolítica producida originalmente por la bacteria Serratia marcescens E15, descubierta en los años setenta en el intestino del gusano de seda (Bombyx mori), donde participa en la disolución del capullo durante la metamorfosis; comercializada inicialmente como medicamento en Japón y varios países europeos para procesos inflamatorios, edemas postoperatorios y problemas respiratorios con mucosidad espesa, ha pasado en muchos mercados (incluido España) al circuito de suplementos cuando perdió su estatus regulatorio farmacéutico, manteniendo un perfil de uso clínico moderado con respaldo de varios ensayos pequeños fundamentalmente japoneses, europeos y de los años ochenta y noventa.
El mecanismo de acción propuesto combina hidrólisis directa de fibrina y otras proteínas estructurales (efecto fibrinolítico y antiedema), reducción de mediadores inflamatorios (bradiquinina) y reducción de la viscosidad de las secreciones bronquiales y nasales (efecto mucolítico); los productos comerciales se presentan en cápsulas con recubrimiento entérico imprescindible para que la enzima no se inactive en el ambiente ácido gástrico y alcance el intestino delgado donde se absorbe.
Varios ensayos pequeños publicados en los años setenta y ochenta documentaron reducciones significativas de edema postoperatorio, dolor inflamatorio agudo y duración de procesos inflamatorios localizados con dosis de 10-30 miligramos diarios durante 5-15 días; en sinusitis aguda y crónica, la serrapeptasa ha mostrado reducciones de viscosidad de mucosidad nasal y mejoras sintomáticas en estudios europeos.
En bronquitis crónica con secreciones espesas y en otros procesos respiratorios con expectoración dificultosa, la serrapeptasa actúa como mucolítico al fragmentar las proteínas que dan viscosidad al moco; los datos clínicos son limitados pero coherentes con esta indicación tradicional y con el mecanismo enzimático documentado in vitro.
Las dosis estudiadas oscilan entre 10 y 60 miligramos diarios (medidos en unidades enzimáticas, típicamente 20.000-120.000 UI/día), repartidos en dos o tres tomas con el estómago vacío (al menos 30 minutos antes o 2 horas después de las comidas) para maximizar absorción; el recubrimiento entérico es imprescindible para preservar la actividad enzimática hasta el intestino delgado.
Generalmente bien tolerada en cursos cortos; los efectos adversos descritos son raros y leves (molestias digestivas, ocasionalmente erupción cutánea); la consideración clínica más relevante son los reportes esporádicos de neumonitis eosinofílica y reacciones pulmonares de hipersensibilidad asociadas a su uso prolongado, suficientes para justificar precaución y limitar la duración a cursos cortos; las personas que toman anticoagulantes deben tener precaución por efecto fibrinolítico teórico que podría potenciar el riesgo de sangrado; en embarazo y lactancia los datos son limitados y se desaconseja por precaución; la evidencia clínica moderna con metodología rigurosa es modesta y muchos productos comerciales tienen actividad enzimática menor a la declarada por degradación durante el almacenamiento, una variabilidad importante a la hora de elegir productos de fabricantes con buena reputación de control de calidad.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.