Brotes de brócoli o extracto con mirosinasa activa para generar sulforafano.
En ratas diabéticas y en células, el sulforafano (compuesto del brócoli) mejoró la conducción nerviosa y el flujo sanguíneo del nervio, por sus efectos antioxidante y antiinflamatorio (vías Nrf2/NF-κB). Preclínico: prometedor pero sin prueba en personas.
Ver el estudio (estudio) →Revisión: el sulforafano del brócoli puede atacar a las 'células madre del cáncer', una población difícil de eliminar con la quimioterapia convencional y responsable de recaídas. Evidencia mayoritariamente preclínica (laboratorio/animales); no es un tratamiento del cáncer en personas.
Ver el estudio (estudio) →Estudio piloto en personas: el sulforafano subió el glutatión (principal antioxidante) en sangre y cerebro, lo que interesa en trastornos como la esquizofrenia, donde el glutatión suele estar bajo. Piloto pequeño; señal prometedora, sin desenlace clínico aún.
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El sulforafano es un compuesto bioactivo derivado principalmente del brócoli y sus brotes, y en menor medida de otras crucíferas, con un perfil de investigación que abarca desde estudios epidemiológicos hasta ensayos clínicos en humanos y que ha revelado propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas de una potencia y amplitud que ningún otro fitoquímico identificado hasta la fecha ha logrado igualar en términos de activación de vías de protección celular endógenas como la vía Nrf2-Keap1.
El sulforafano es el inductor natural más potente conocido de la actividad Nrf2, un factor de transcripción que activa más de 200 proteínas citoprotectoras que protegen contra el estrés oxidativo derivado de las lesiones, la inflamación y el envejecimiento normal; su mecanismo implica la modificación de la proteína Keap1, que normalmente mantiene Nrf2 en el citoplasma para su degradación, impidiendo esa inhibición y acelerando el ciclo de entrada y salida del Nrf2 del núcleo de unos 129 minutos en condiciones normales a tan solo 80 minutos en presencia de sulforafano, con efectos que se amplifican si se combina con quercetina.
Un ensayo doble ciego controlado con placebo en 75 hombres con cáncer de próstata después de prostatectomía radical encontró que 60 miligramos diarios de sulforafano durante seis meses resultaron en que el tiempo de duplicación del PSA entre los hombres que tomaron sulforafano fue de aproximadamente 29 meses frente a los 16 meses del grupo placebo, una diferencia del 86 por ciento que refleja una ralentización significativa de la progresión del marcador tumoral que se mantuvo hasta tres meses después de finalizar la intervención, sin efectos adversos significativos.
En un ensayo controlado con placebo en Qidong, China, una zona conocida por sus altos niveles de contaminación atmosférica, los participantes que consumieron una bebida de brotes de brócoli que contenía sulforafano incrementaron la excreción urinaria de benceno en un 61 por ciento y de acroleína en un 23 por ciento respecto al grupo placebo, con efectos que se manifestaron desde el primer día de consumo y se sostuvieron durante todo el ensayo de doce semanas y que además persistieron varios meses después de finalizar la intervención, lo que demuestra que el sulforafano no agota la capacidad protectora endógena sino que la amplifica de forma duradera.
Un ensayo controlado con placebo doble ciego con 44 jóvenes varones de entre 13 y 27 años diagnosticados con TEA de moderado a grave encontró que dosis de sulforafano derivado de extracto de brotes de brócoli entre 50 y 150 micromoles diarios durante 18 semanas produjeron mejoras marcadas en la interacción social, el comportamiento y la comunicación verbal según las evaluaciones de padres, cuidadores y médicos; cuando el tratamiento finalizó, las puntuaciones volvieron hacia los niveles previos al tratamiento, lo que sugiere que los efectos son dependientes de la ingesta continua y que la fuente y el método de obtención del sulforafano son determinantes de su eficacia.
Los brotes de brócoli contienen entre 10 y 100 veces más glucorafanina, el precursor del sulforafano, que las plantas maduras, pero la conversión de glucorafanina en sulforafano requiere la enzima mirosinasa, que se inactiva con el calor durante la cocción; para maximizar la formación de sulforafano en brócoli cocinado, se puede añadir mirosinasa externa mediante la adición de mostaza molida, rábano picante o brotes de brócoli crudos al plato ya cocinado, y la vitamina C actúa como cofactor de la mirosinasa amplificando aún más la conversión, lo que convierte esta combinación culinaria en un ejemplo fascinante de sinergia nutricional.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.