100–150 mg/kg antes del esfuerzo cognitivo exigente.
Ensayo cruzado: dar tirosina subió sus niveles en sangre, pero en adultos mayores (60-75 años) las dosis más altas NO mejoraron la memoria de trabajo e incluso tendieron a empeorarla, al revés que en jóvenes. Más no es mejor: en mayores la tirosina puede no ayudar a la cognición.
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La L-tirosina es un aminoácido no esencial (el organismo puede sintetizarla a partir de la fenilalanina) cuyo papel biológico más relevante como suplemento es ser el sustrato precursor de las catecolaminas (dopamina, noradrenalina y adrenalina) y de las hormonas tiroideas; en condiciones basales normales, la disponibilidad de tirosina no es limitante para la síntesis endógena de estos neurotransmisores y hormonas, pero en situaciones de estrés agudo intenso, privación de sueño, frío extremo, exposición a hipoxia (alta altitud) o demanda cognitiva sostenida bajo presión, la depleción de catecolaminas cerebrales puede ser uno de los factores limitantes del rendimiento, y la suplementación con tirosina puede aportar el sustrato necesario para mantener la síntesis bajo estrés.
A diferencia de la mayoría de aminoácidos cuyos efectos suplementarios son modestos en personas con dieta proteica adecuada, la tirosina tiene un perfil interesante específicamente en contextos de estrés agudo o sostenido donde la demanda excede la síntesis endógena, una característica que la ha posicionado como suplemento de uso militar (programas de entrenamiento bajo condiciones extremas, operaciones especiales), de rendimiento cognitivo bajo presión (estudiantes en periodos de exámenes intensivos, profesionales bajo demanda) y, modestamente, de rendimiento deportivo en condiciones adversas.
La indicación con respaldo clínico más sólido es la preservación del rendimiento cognitivo bajo estrés agudo: varios ensayos militares y experimentales han documentado que dosis de 100-150 mg/kg de tirosina (típicamente 7-15 g en un adulto) tomadas antes de exposición a estrés agudo (frío extremo, hipoxia, privación de sueño, demanda cognitiva sostenida) preservan mejor el rendimiento en tareas cognitivas (memoria de trabajo, atención sostenida, toma de decisiones) que el placebo, una indicación con respaldo clínico modesto pero coherente.
En TDAH y trastornos depresivos con perfil de hipoactividad dopaminérgica, la tirosina se ha usado como complemento nutricional con datos clínicos heterogéneos; algunos estudios pequeños han mostrado mejoras modestas pero los resultados no son consistentes y la magnitud del efecto es claramente menor que la de fármacos específicos (estimulantes para TDAH, antidepresivos para depresión); la tirosina puede tener cabida como complemento o como opción de primera línea en cuadros muy leves, pero no sustituye a tratamientos farmacológicos cuando estos están indicados.
En fenilcetonuria (un trastorno genético del metabolismo de la fenilalanina), la tirosina se convierte en aminoácido esencial porque la conversión endógena fenilalanina→tirosina está bloqueada; la suplementación específica con tirosina es parte del tratamiento dietético estándar en estos pacientes, una indicación clínica específica con respaldo sólido.
Las dosis estudiadas para rendimiento cognitivo bajo estrés son 100-150 mg/kg (7-15 g en adultos típicos), tomados 30-60 minutos antes del estrés anticipado, en una sola dosis dividida en varios sorbos para mejorar tolerancia; el sabor del polvo es amargo característico difícil de enmascarar; las cápsulas son alternativa más práctica para dosis menores; el efecto en personas sin estrés cognitivo significativo es modesto y la tirosina no es un "nootrópico universal" sino una intervención específica para situaciones de demanda excesiva.
Generalmente bien tolerada en dosis moderadas a altas para uso agudo; los efectos adversos descritos son raros y leves (molestias digestivas, cefalea, ocasionalmente palpitaciones a dosis muy altas); las personas con hipertiroidismo o tirotoxicosis deben evitarla por el papel de la tirosina como sustrato de hormonas tiroideas; las que toman levotiroxina deben separar las tomas porque la tirosina puede interferir con la absorción del fármaco; las personas que toman inhibidores de la MAO (extremadamente raros en uso clínico moderno) tienen contraindicación absoluta por riesgo de crisis hipertensiva; las que toman levodopa para Parkinson deben tener precaución por interferencia con la absorción del fármaco; las personas con melanoma deben evitar dosis altas por el papel de la tirosina como sustrato de melanina; en embarazo y lactancia los datos específicos como suplemento son limitados aunque el aporte dietético habitual es seguro; la postura clínica razonable es: como suplemento general para personas con dieta proteica adecuada, los beneficios de la tirosina son cuantitativamente modestos y a menudo no detectables; en situaciones específicas de estrés agudo o sostenido (privación de sueño, estrés cognitivo intenso, condiciones ambientales extremas) puede ser una intervención útil con respaldo clínico moderado.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.