No recomendado como hábito. En fumadores adultos se ha usado como ayuda para dejar de fumar, pero no es inocuo; en no fumadores y jóvenes, evitarlo.
El vapeo se asocia a síntomas respiratorios, inflamación de la vía aérea y, en casos de líquidos con acetato de vitamina E, al daño pulmonar agudo EVALI. No es inocuo para el pulmón, aunque su perfil difiere del tabaco combustible.
Ver la fuente (revisión sistemática) →La evidencia disponible asocia el vapeo con efectos vasculares y cardiovasculares adversos (rigidez arterial, función endotelial), aunque el nivel de certeza es menor que con el tabaco y la investigación sigue en curso.
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El vapeo (cigarrillos electrónicos) consiste en inhalar un aerosol producido al calentar un líquido que suele contener nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y aromatizantes. No quema tabaco, por lo que evita muchos de los productos de combustión del cigarrillo; por eso se considera menos dañino que fumar, pero 'menos dañino' no significa 'seguro'.
El aerosol no es vapor de agua: contiene nicotina (muy adictiva), compuestos orgánicos volátiles, metales y partículas finas. Se asocia a tos, irritación y síntomas respiratorios, inflamación de la vía aérea y a efectos vasculares. Las revisiones paraguas concluyen que hay daños demostrados y muchas incógnitas por la falta de datos a largo plazo.
En 2019-2020 se produjo un brote de daño pulmonar agudo grave (EVALI) ligado sobre todo a líquidos de mercado negro con acetato de vitamina E, especialmente con THC. Ilustra que la composición del líquido importa y que los productos no regulados añaden riesgo.
La nicotina crea dependencia y puede afectar al desarrollo cerebral en adolescentes. El vapeo es una puerta de entrada al consumo de nicotina en jóvenes que nunca habrían fumado, por lo que su uso se desaconseja en no fumadores y menores.
En fumadores adultos, algunos estudios sugieren que puede ayudar a dejar el tabaco combustible, que es más dañino; pero no es inocuo y lo ideal es dejar también el vapeo. No es una opción recomendable para quien no fuma.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.