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Suplemento

Vitamina A

Vitamina liposoluble esencial para la visión, la piel y la inmunidad. Al acumularse en el cuerpo, su exceso es tóxico.
Categoría
Evidencia científica
Muy alta
Nº de hallazgos
2
Fuentes
Resúmenes propios · Estudios citados
Dosis recomendada y modo de uso
≈ 700–900 µg/día (cantidad recomendada). Mejor obtenerla de la dieta, incluido el betacaroteno de frutas y verduras.

Cómo tomarlo

≈ 700–900 µg/día (cantidad recomendada). Mejor obtenerla de la dieta, incluido el betacaroteno de frutas y verduras.

Seguridad

El exceso es tóxico (hígado, hueso) y TERATÓGENO: dosis altas en el embarazo causan malformaciones. El betacaroteno en suplemento se asoció a más cáncer de pulmón en fumadores. No suplementar a la ligera.

Interacciones

Suma toxicidad con isotretinoína y otros retinoides; el orlistat reduce su absorción.

Efecto por objetivo · nivel de evidencia

Déficit de vitamina A

mejora Muy alta consenso (A)
Salva visión (si hay déficit)

Donde hay déficit, previene la ceguera y reduce la mortalidad infantil.

Cáncer de pulmón (betacaroteno en fumadores)

perjudica Muy alta ECA (CARET) (AA)
↑ Riesgo en fumadores

En fumadores, el betacaroteno en suplemento AUMENTÓ el cáncer de pulmón.

Ver el estudio (ECA (CARET)) →

En profundidad

⏱ 3 min de lectura

La vitamina A es un grupo de compuestos liposolubles que incluye el retinol y sus ésteres (forma activa de origen animal) y los carotenoides provitamínicos (especialmente betacaroteno, alfa-caroteno y betacriptoxantina) presentes en frutas y verduras coloreadas que el organismo convierte en retinol con eficiencia variable y limitada; su función biológica se centra en tres dominios críticos: la visión (componente esencial de la rodopsina retiniana), la diferenciación celular epitelial (mantenimiento de mucosas, piel y revestimientos glandulares) y la inmunidad celular (modulación de linfocitos T y respuesta antiviral).

El déficit de vitamina A es una de las deficiencias nutricionales con mayor impacto en salud pública mundial: la OMS estima que afecta a centenares de millones de niños en países de renta baja, donde es una causa importante de ceguera infantil prevenible y aumenta significativamente la mortalidad por infecciones respiratorias y diarreicas; en países desarrollados la deficiencia clínica es rara pero las deficiencias subclínicas en grupos específicos (vegetarianos estrictos sin atención dietética, malabsorciones intestinales, alcoholismo) tienen relevancia clínica reconocida.

Visión y prevención de ceguera nocturna

La función más clásica de la vitamina A es la visión: el retinol es esencial para la regeneración de la rodopsina, el pigmento fotosensible de los bastones retinianos responsables de la visión en condiciones de baja luminosidad; el déficit moderado produce hemeralopía (ceguera nocturna) y, en estadios avanzados, xeroftalmía (sequedad corneal, queratomalacia y ulceración corneal irreversible que puede llevar a la ceguera permanente).

En países con déficit endémico, los programas de suplementación con megadosis periódicas (200.000 UI cada 4-6 meses en niños de 6 meses a 5 años) han demostrado reducciones significativas de mortalidad infantil y de ceguera prevenible, una de las intervenciones de salud pública nutricional con mejor relación coste-eficacia disponible.

Inmunidad y enfermedades infecciosas

En sarampión y otras infecciones virales en niños con déficit nutricional, la suplementación con dos dosis altas de vitamina A (200.000 UI días 1 y 2) reduce significativamente la mortalidad y las complicaciones graves, una intervención recomendada por la OMS y validada por múltiples ensayos clínicos; el mecanismo es múltiple, incluyendo mejora de la barrera epitelial respiratoria, modulación de linfocitos T y reducción de la replicación viral.

Acné severo y dermatología

Los retinoides farmacológicos derivados de la vitamina A (isotretinoína oral, tretinoína tópica, adapaleno) son tratamientos de referencia en acné severo, queratosis y algunos cánceres cutáneos, una indicación dermatológica bien establecida; la vitamina A oral a dosis suprafarmacológicas se ha usado con resultados inconsistentes y con perfil de toxicidad significativo, por lo que los retinoides sintéticos han desplazado prácticamente este uso.

Toxicidad por exceso

A diferencia de la mayoría de vitaminas hidrosolubles, la vitamina A se acumula en hígado y tejido graso y tiene una toxicidad crónica bien caracterizada: dosis mantenidas superiores a 10.000 UI diarias pueden producir hipervitaminosis A con cefalea, náuseas, alopecia, descamación cutánea, hepatotoxicidad, hipercalcemia, dolor óseo y, en niños, hipertensión intracraneal benigna; el límite superior tolerable en adultos es 10.000 UI diarias (3.000 microgramos de retinol).

En embarazo, la vitamina A es teratógena a dosis altas: dosis superiores a 10.000 UI diarias se asocian con malformaciones craneofaciales y del sistema nervioso central fetal, una toxicidad bien documentada que justifica la prohibición de retinoides farmacológicos durante la gestación y la precaución con suplementos vitamínicos no específicos para embarazo.

Cómo tomarla y precauciones

Las dosis nutricionales habituales son 700-900 microgramos de equivalentes de retinol diarios en adultos (2.300-3.000 UI), aportadas por una dieta variada que incluya algún producto animal (huevo, lácteos, hígado ocasional) o cantidades generosas de verduras coloreadas (zanahoria, calabaza, espinaca, batata); en personas con ingesta animal limitada, los carotenoides son una fuente válida aunque su conversión a retinol es modesta (factor 12:1 para betacaroteno).

Las precauciones más importantes son la limitación de dosis para evitar toxicidad crónica y la prohibición de dosis altas en embarazo; las personas con enfermedad hepática crónica deben evitar la suplementación porque el hígado dañado almacena vitamina A de forma anómala y se daña adicionalmente; los productos de aceite de hígado de bacalao son una fuente concentrada y deben dosificarse con cuidado; en multivitamínicos, el betacaroteno es preferible al retinol porque su conversión es regulada y no produce toxicidad por acumulación; los fumadores deben evitar suplementos de betacaroteno a dosis altas (más de 20 mg/día) por aumento de riesgo de cáncer de pulmón documentado en los ensayos CARET y ATBC.

Referencias

  1. Imdad, A. et al. (2017). Vitamin A supplementation for preventing morbidity and mortality in children from six months to five years of age. Cochrane Database Syst Rev 3. doi:10.1002/14651858.CD008524.pub3
  2. Penniston, K.L.; Tanumihardjo, S.A. (2006). The acute and chronic toxic effects of vitamin A. Am J Clin Nutr 83, 2. doi:10.1093/ajcn/83.2.191
  3. Sommer, A. (2008). Vitamin A deficiency and clinical disease: an historical overview. J Nutr 138, 10. doi:10.1093/jn/138.10.1835
  4. Rothman, K.J. et al. (1995). Teratogenicity of high vitamin A intake. N Engl J Med 333, 21. doi:10.1056/NEJM199511233332101
  5. Omenn, G.S. et al. (1996). Effects of a combination of beta carotene and vitamin A on lung cancer and cardiovascular disease. N Engl J Med 334, 18. doi:10.1056/NEJM199605023341802

Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.

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