250 µg–1 mg/día por vía oral si hay déficit o dieta vegana.
Sin efecto claro sobre la fatiga — resultado nulo/mixto
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La vitamina B12 o cobalamina es una vitamina hidrosoluble con estructura química excepcionalmente compleja (incluye un átomo de cobalto en su núcleo, una característica única entre las vitaminas) que se sintetiza exclusivamente por microorganismos (bacterias y arqueas) en el medio ambiente, no por plantas ni animales superiores; los humanos obtenemos B12 principalmente de productos animales (los animales acumulan B12 sintetizada por bacterias de su microbiota intestinal y/o por bacterias del medio ambiente), o de productos enriquecidos y suplementos en personas con dietas vegetales estrictas.
La absorción intestinal de B12 es excepcionalmente compleja y dependiente de varios factores: el ácido gástrico (que separa la B12 de las proteínas alimentarias), el factor intrínseco (una glicoproteína secretada por células parietales gástricas que se une a la B12 para permitir su absorción específica en el íleon terminal), y la integridad del íleon distal; estas particularidades explican por qué el déficit clínico de B12 puede aparecer no solo por aporte insuficiente sino también por gastritis atrófica (común en personas mayores), gastrectomía, uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones o de metformina, anemia perniciosa (autoinmune contra factor intrínseco), enfermedad ileal o cirugía bariátrica gástrica.
La indicación más clara es el tratamiento del déficit clínico de B12, que produce anemia megaloblástica (con eritrocitos grandes), manifestaciones neurológicas (parestesias, ataxia, deterioro cognitivo, en casos avanzados mielopatía irreversible) y otras manifestaciones; el tratamiento estándar histórico fue cianocobalamina o hidroxicobalamina parenteral (intramuscular), pero los datos modernos respaldan que la suplementación oral a dosis altas (1.000 microgramos/día) es igualmente eficaz para la mayoría de causas de déficit (excepto malabsorción ileal severa), incluso en anemia perniciosa.
En personas con dietas veganas estrictas o vegetarianas con muy pocos productos animales, la suplementación regular con B12 es absolutamente esencial porque las fuentes vegetales no aportan cantidades fisiológicamente significativas (aunque algunos productos como la espirulina y la "B12 de algas" se promocionen como fuentes alternativas, contienen predominantemente seudovitamina B12, una forma análoga sin actividad biológica para humanos); las dosis típicas recomendadas son 50-100 microgramos diarios o 2.000 microgramos semanales, dependiendo de la formulación.
En personas mayores de 50 años, la gastritis atrófica con reducción de secreción ácida gástrica afecta hasta el 30 por ciento de la población y reduce significativamente la absorción de B12 de fuentes alimentarias (especialmente de la B12 unida a proteínas en carnes), mientras que la B12 cristalina de suplementos y alimentos enriquecidos se absorbe normalmente porque no requiere el paso de separación gástrica; las guías nutricionales internacionales recomiendan a las personas mayores cumplir las necesidades de B12 preferentemente con alimentos enriquecidos o suplementos para evitar el déficit subclínico frecuente en este grupo.
En personas mayores con cifras bajas o subóptimas de B12, varios estudios han documentado mejoras modestas en función cognitiva con suplementación durante meses; en personas con cifras normales, los beneficios son cuantitativamente pequeños o nulos; la corrección del déficit subclínico de B12 es uno de los pocos componentes nutricionales con potencial impacto cognitivo demostrable en personas con déficit demostrado.
Las dosis nutricionales son 2,4 microgramos diarios en adultos; las dosis terapéuticas para déficit clínico oscilan entre 1.000 y 2.000 microgramos/día oral o dosis parenterales según protocolo; para suplementación preventiva en veganos o personas mayores, 50-100 microgramos diarios; las formas comerciales más comunes son cianocobalamina (la forma más estable y barata, perfectamente eficaz para la mayoría), metilcobalamina (la forma activa, más cara pero teóricamente más biodisponible aunque las diferencias clínicas son modestas) e hidroxicobalamina (la forma utilizada parenteralmente en cuadros agudos).
Es una de las vitaminas con perfil de seguridad excepcional: prácticamente sin efectos adversos a dosis nutricionales, terapéuticas o incluso muy altas; el exceso se excreta eficientemente por orina sin acumulación significativa; no se han descrito toxicidades clínicamente relevantes con uso prolongado; no tiene contraindicaciones específicas conocidas; las personas con polimorfismos del gen MTHFR pueden tener requerimientos ligeramente superiores; las que toman metformina, inhibidores de la bomba de protones, antagonistas H2 o han tenido gastrectomía o cirugía bariátrica tienen riesgo aumentado de déficit subclínico y deben monitorizar cifras de B12 periódicamente; en embarazo y lactancia las dosis nutricionales adecuadas son críticas para el desarrollo fetal y neonatal del sistema nervioso, especialmente en madres vegetarianas estrictas; el monitoreo del déficit clínico se hace con B12 sérica (aunque las cifras "normales" pueden ocultar déficits funcionales, por lo que el ácido metilmalónico y la homocisteína son marcadores funcionales más sensibles); la suplementación con B12 es una de las intervenciones nutricionales más seguras, efectivas y económicas disponibles para indicaciones específicas claramente establecidas.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.