Versión sintética de una toxina del caracol marino Conus magus. Se usa para el dolor crónico intenso que no responde a otros tratamientos, administrada directamente en el líquido cefalorraquídeo mediante una bomba intratecal.
Estado regulatorio
Aprobado (FDA / EMA)
Familia
Bloqueante de canales de calcio tipo N (derivado de toxina de caracol marino)
FDA (EE. UU.): Aprobado (2004, Prialt) para el dolor crónico intenso en pacientes que necesitan analgesia intratecal y no toleran o no responden a otros tratamientos.
EMA (UE): Aprobado (2005, Prialt) para el dolor crónico intenso en adultos que requieren analgesia intratecal.
Dosis
Infusión intratecal continua: inicio con 2,4 microgramos/día y ajuste lento hasta un máximo de 19,2 microgramos/día (ficha técnica FDA 2004 / EMA 2005).
Seguridad
Efectos neurológicos y psiquiátricos frecuentes: mareo, náuseas, confusión, alteraciones de memoria, somnolencia, alucinaciones y, en algunos casos, depresión grave o ideas suicidas (advertencia destacada en EE. UU.). Contraindicado si hay antecedentes de psicosis. Riesgo de meningitis por la bomba. Uso exclusivo hospitalario/unidad del dolor.
Interacciones
Más efectos sobre el sistema nervioso central si se combina con otros depresores (opioides, benzodiacepinas, antiepilépticos).
Efecto por objetivo · nivel de evidencia
Dolor refractario en cáncer o sida
reduceModeradaECA (AA)en personas
−53 % dolor vs −18 %
Ensayo doble ciego con 111 pacientes con dolor que no respondía a opioides potentes. Tras 5–6 días de ajuste, el dolor mejoró de media un 53,1 % con ziconotida frente al 18,1 % con placebo; la mitad de los pacientes respondió frente a 1 de cada 6 con placebo.
Bloquea los canales de calcio tipo N de las neuronas de la médula espinal que transmiten el dolor. Así se libera menos neurotransmisor y la señal dolorosa llega peor al cerebro. No es un opioide y no genera tolerancia ni dependencia como ellos.
Qué dice la evidencia
En personas
Dolor refractario en cáncer o sida. Ensayo doble ciego con 111 pacientes con dolor que no respondía a opioides potentes. Tras 5–6 días de ajuste, el dolor mejoró de media un 53,1 % con ziconotida frente al 18,1 % con placebo; la mitad de los pacientes respondió frente a 1 de cada 6 con placebo. PubMed 14709577