⏱ 3 min de lectura
La coagulación sanguínea es un equilibrio dinámico entre dos fuerzas opuestas que el organismo regula de forma extraordinariamente precisa: la tendencia a formar coágulos cuando hay daño vascular (necesaria para detener hemorragias) y la tendencia a mantener la sangre fluida cuando los vasos están intactos (necesaria para que la microcirculación funcione); cuando ese equilibrio se rompe en un sentido aparecen trombosis (infarto de miocardio, ictus isquémico, trombosis venosa profunda, embolia pulmonar), y cuando se rompe en el otro aparecen hemorragias (sangrados gastrointestinales, hematomas espontáneos, hemorragia cerebral); muchas intervenciones nutricionales y suplementarias actúan modulando algún punto de esta balanza.
El coágulo se forma mediante una cascada enzimática compleja en la que cada factor activa al siguiente: los factores de coagulación (numerados con cifras romanas, II protrombina, VII, IX, X, etc.) son proteínas sintetizadas en hígado que circulan inactivas y se activan secuencialmente cuando hay daño endotelial; el resultado final es la conversión de fibrinógeno en fibrina, que se entrecruza para formar la malla del coágulo. Las plaquetas se adhieren al endotelio dañado y, mediante señalización por colágeno y tromboxano, se agregan formando el tapón plaquetario inicial sobre el que se deposita la fibrina.
El sistema de regulación incluye también vías anticoagulantes endógenas (proteína C, proteína S, antitrombina) y vías fibrinolíticas (plasmina) que disuelven los coágulos cuando ya no son necesarios. Varias proteínas clave de coagulación y anticoagulación dependen de la vitamina K como cofactor para su activación postransduccional, lo que explica por qué la warfarina (antagonista de vitamina K) es uno de los anticoagulantes orales más utilizados.
Varios componentes dietéticos y suplementarios tienen efectos significativos sobre la coagulación, frecuentemente no explicitados al consumidor: los omega-3 de pescado azul (EPA y DHA) tienen efecto antiagregante leve por modulación de tromboxano A2; el ajo, el jengibre, el ginkgo, la cúrcuma, la bromelina y los polifenoles del cacao y el té verde tienen actividad antiagregante leve documentada in vitro y en algunos estudios clínicos; la vitamina E a dosis altas también modula la agregación plaquetaria; la nattoquinasa tiene actividad fibrinolítica directa documentada.
Esta modulación es habitualmente leve y clínicamente irrelevante en personas sin factores de riesgo de sangrado, pero puede ser muy relevante cuando se acumulan varios efectos (un suplemento de omega-3 + ajo + ginkgo + jengibre + curcumina puede potenciar el efecto antiagregante hasta niveles clínicamente significativos) o cuando coexisten con fármacos anticoagulantes/antiagregantes.
Las personas que toman warfarina (Sintrom, Aldocumar) o acenocumarol deben prestar atención especial a tres tipos de modulación:
Los anticoagulantes orales directos modernos (apixabán, rivaroxabán, edoxabán, dabigatrán) no dependen de la vitamina K y no tienen la interacción dietética de la warfarina, pero la modulación antiagregante por suplementos sigue siendo una consideración.
La práctica clínica estándar recomienda suspender ciertos suplementos con efecto antiagregante 1-2 semanas antes de cirugía electiva: nattoquinasa, ginkgo biloba, ajo a dosis altas, vitamina E a dosis altas, ácidos grasos omega-3 a dosis altas, ginseng, cúrcuma a dosis altas, bromelina; esta práctica es recomendada por la mayoría de guías de medicina perioperatoria para minimizar el riesgo de sangrado intraoperatorio y postoperatorio.
Las personas con trombofilias hereditarias (factor V Leiden, deficiencia de proteína C/S, mutación del gen de protrombina), antecedentes de tromboembolismo, fibrilación auricular, prótesis valvulares mecánicas, cáncer activo o inmovilización prolongada, deben individualizar cualquier intervención nutricional o suplementaria con su médico tratante, especialmente las que tienen actividad procoagulante (suplementos de vitamina K, terapia hormonal sustitutiva con estrógenos, fitoestrógenos a dosis altas como Pueraria mirifica).
La coagulación es un sistema muy regulado donde pequeñas intervenciones individuales son habitualmente inocuas pero su acumulación o combinación con fármacos anticoagulantes puede tener consecuencias clínicas serias; las personas anticoaguladas, con riesgo aumentado de sangrado o que van a someterse a cirugía deben revisar cuidadosamente todos sus suplementos con un médico, no solo los fármacos prescritos.
Información, no consejo médico.