300–1.800 mg/día de extracto estandarizado.
Como complemento, mejora algo los síntomas y la tolerancia al esfuerzo.
Ver el estudio (revisión (Cochrane)) →⏱ 2 min de lectura
El espino blanco es un arbusto del género Crataegus (con varias especies medicinalmente intercambiables: monogyna, oxyacantha, laevigata) cuyas hojas, flores y frutos se han utilizado en la medicina europea tradicional desde la antigüedad para problemas cardiovasculares y para "afecciones nerviosas del corazón"; es uno de los pocos remedios herbales con indicación cardiovascular respaldada por ensayos clínicos modernos de calidad razonable y con aprobación formal como medicamento herbal en Alemania (Comisión E) y en otros países europeos para insuficiencia cardiaca leve.
Los principios activos identificados son las proantocianidinas oligoméricas, los flavonoides (vitexina, hiperósido, rutina) y compuestos relacionados que, en conjunto, ejercen efectos inotropos positivos suaves (mejora de la fuerza contráctil cardiaca), vasodilatación coronaria y periférica, modulación leve del ritmo cardiaco y efectos antioxidantes; los productos estandarizados en Europa (especialmente WS 1442) se han usado en docenas de ensayos clínicos y representan el extracto con mejor documentación clínica.
La indicación con mejor evidencia es la insuficiencia cardiaca leve a moderada (clases II y III de la NYHA): múltiples ensayos aleatorizados y un metaanálisis Cochrane confirman mejoras significativas en capacidad de ejercicio, fracción de eyección y síntomas (disnea, fatiga) con extracto estandarizado WS 1442 a dosis de 900 miligramos diarios durante 8-16 semanas, una eficacia clínicamente relevante y bien tolerada que justifica su uso como coadyuvante del tratamiento farmacológico convencional.
El estudio SPICE publicado en 2008 con más de 2.600 pacientes con insuficiencia cardiaca clase II-III evaluó el extracto WS 1442 añadido al tratamiento estándar durante 24 meses; aunque no demostró reducción de mortalidad global, sí mostró mejoras en capacidad funcional y reducciones en muerte súbita en el subgrupo con fracción de eyección moderadamente reducida; los datos posteriores han matizado pero no invalidado la utilidad del extracto en insuficiencia cardiaca compensada.
En hipertensión leve, varios ensayos pequeños han mostrado reducciones modestas de tensión arterial sistólica y diastólica (en torno a 5-10 mmHg) con extracto estandarizado a dosis de 500-1.200 miligramos diarios durante 10-16 semanas, una indicación complementaria a las modificaciones de estilo de vida en personas con cifras borderline.
En palpitaciones funcionales y arritmias supraventriculares benignas asociadas a estrés o ansiedad, el espino blanco se prescribe tradicionalmente con efectos subjetivos favorables en muchos pacientes; los datos clínicos son menos sólidos que para insuficiencia cardiaca pero coherentes con un efecto modulador suave sobre la conducción auriculoventricular.
Las dosis estudiadas en insuficiencia cardiaca son 900 miligramos diarios de extracto estandarizado WS 1442 (equivalente a 18-22 por ciento de procianidinas oligoméricas), repartidos en 2-3 tomas con las comidas; para hipertensión, 500-1.200 miligramos diarios; el efecto aparece progresivamente y requiere al menos 6-12 semanas para evaluación clínica; los productos no estandarizados pueden tener eficacia muy variable.
Generalmente bien tolerado en las dosis estudiadas; los efectos adversos descritos son raros y leves (molestias digestivas, cefalea, palpitaciones transitorias); las personas con insuficiencia cardiaca avanzada o descompensada deben usarlo solo bajo supervisión cardiológica como coadyuvante, nunca como sustituto del tratamiento farmacológico estándar (IECA, betabloqueantes, diuréticos, espironolactona); las que toman digoxina deben tener precaución por interacción farmacodinámica teórica (potenciación de efecto inotropo); en hipertensión, conviene monitorización si se combina con antihipertensivos farmacológicos; en embarazo y lactancia los datos son limitados y se desaconseja su uso por precaución.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.