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Corazón y cardiovascular

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en países desarrollados y en aumento en países en transición epidemiológica; la buena noticia es que es probablemente la patología crónica donde la prevención tiene mayor margen y donde los… Leer más.

67 factores con evidencia, ordenados de mayor a menor efectividad. Información, no consejo médico.

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Un infarto de miocardio, comunmente conocido como ataque al corazon, es un evento critico y a menudo que cambia la vida que golpea de repente, pero cuyas causas subyacentes se desarrollan a lo largo del tiempo; cuando se bloquea el flujo de sangre a una parte del corazon, el musculo cardiaco se priva de oxigeno, las celulas se ven obligadas a cambiar del metabolismo aerobico al anaerobico, se acumulan subproductos metabolicos daninos y se producen especies reactivas de oxigeno, lo que desencadena una cascada inflamatoria que puede llevar a la muerte celular y a la insuficiencia cardiaca a largo plazo.

Los factores de riesgo mas significativos para el infarto prematuro en hombres de 18 a 55 anos y mujeres de 18 a 65 anos son en su mayoria modificables: la diabetes aumenta el riesgo 4-5 veces; fumar lo aumenta mas de 4 veces; la dislipemia casi 3 veces; la obesidad con IMC mayor de 30 1,5 veces; el colesterol total mayor de 200 mg/dL y el HDL menor de 60 mg/dL aumentan el riesgo 2-3 veces; y los trigliceridos elevados por encima de 150 mg/dL se asocian con mayor riesgo incluso con elevaciones leves.

La alimentacion restringida en el tiempo acelera la recuperacion cardiaca

Un estudio reciente demostro que practicar alimentacion con restriccion de tiempo 16:8 durante los 6 meses posteriores a un infarto produjo mejoras robustas en la funcion cardiaca que no se observaron en los pacientes que mantuvieron su horario habitual de comidas; tan solo un mes despues del infarto, los participantes asignados al ayuno 16:8 experimentaron un aumento del 6,6% en la fraccion de eyeccion del ventriculo izquierdo, frente a solo el 1,5% en el grupo de dieta regular, y esta mejora no solo persistio sino que continuo aumentando hasta alcanzar el 10,3% a los 6 meses.

Lo mas sorprendente de estos resultados es que la magnitud de la mejora en la funcion cardiaca con el ayuno fue comparable a la de intervenciones clinicas establecidas como la terapia con celulas madre, que mejora la eficiencia del bombeo en un 8,5% a los 4 meses, la inyeccion de celulas madre directamente en el corazon que produce una mejora del 4,3%, y el empagliflozin, un farmaco inhibidor de SGLT-2 que mejora la eficiencia del bombeo en un 4,7% a los 6 meses; esto significa que 6 meses de 16:8 TRE igualaron o superaron tratamientos farmacologicos y experimentales.

Referencias

  1. Risk Factors For Premature Myocardial Infarction: A Systematic Review And Meta-analysis. doi:10.1016/j.mayocpiqo.2021.03.009
  2. Time-restricted eating after myocardial infarction improves cardiac function. doi:10.1161/circheartfailure.123.010936
  3. Stem cell therapy TOPCARE-AMI: 8.5% LVEF improvement. doi:10.1161/01.cir.0000043246.74879.cd
  4. BOOST-2 stem cell trial: 4.3% LVEF improvement. doi:10.1093/eurheartj/ehx188
  5. EMMY trial empagliflozin: 4.7% LVEF improvement. doi:10.1093/eurheartj/ehac494

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La enfermedad de pequenos vasos es una afeccion que causa disfuncion de los vasos sanguineos relacionada con el envejecimiento y que contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, demencia y ictus; la enfermedad de pequenos vasos en el cerebro, llamada enfermedad cerebrovascular de pequenos vasos, contribuye aproximadamente al 50% de los casos de demencia en todo el mundo, incluyendo el Alzheimer, el Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas comunes, siendo uno de los factores causales de deterioro cognitivo mas ignorados y mas importantes a la vez.

La barrera hematoencefalica esta formada por una capa de celulas endoteliales sostenidas por astrocitos y pericitos que forman uniones estrechas que regulan que sustancias pueden pasar del torrente sanguineo al cerebro; la disfuncion de los pequenos vasos compromete esta barrera, permitiendo la entrada de moleculas inflamatorias y toxicas que normalmente estarian excluidas, lo que desencadena inflamacion neurologica y contribuye al mal plegamiento de proteinas, formacion de placas amiloides y ovillos tau caracteristicos del Alzheimer, y perdida de neuronas dopaminergicas en el caso del Parkinson.

Factores de riesgo y estrategias de prevencion

La investigacion mas reciente muestra que la carga de enfermedad de pequenos vasos tiene un mayor efecto sobre la cognicion en personas con demencia que la carga de amiloide-beta y tau, lo que representa un cambio en como los cientificos y los clinicos deberian investigar y diagnosticar el Alzheimer; los factores de riesgo modificables incluyen la hipertension, la diabetes, la inflamacion cronica, el tabaquismo y el sedentarismo, y el manejo agresivo de la presion arterial desde etapas tempranas de la vida puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad de pequenos vasos.

Las estrategias protectoras incluyen el ejercicio aerobico vigoroso, que mejora la densidad de los pequenos vasos y la funcion endotelial; los acidos grasos omega-3, especialmente el DHA que mejora la integridad de la barrera hematoencefalica; la vitamina D, que regula la inflamacion vascular; y el control glucemico estricto, ya que la diabetes y la prediabetes aceleran la disfuncion de los pequenos vasos; la restriccion calorica y el ayuno intermitente tambien se han asociado con mejoras en la funcion vascular cerebral, posiblemente a traves de la reduccion de la inflamacion y la mejora de la sensibilidad a la insulina.

Referencias

  1. Small vessel disease contributes to \~50% of dementia cases. doi:10.1016/j.expneurol.2017.06.030
  2. SVD burden has greater effect on cognition than amyloid/tau. doi:10.1038/s44161-021-00014-4
  3. Blood-brain barrier dysfunction in small vessel disease. doi:10.1038/nrneurol.2017.62
  4. Omega-3 DHA and blood-brain barrier integrity. doi:10.1096/fj.201801412R
  5. Exercise and cerebrovascular density. doi:10.1007/s00415-018-8875-6

En profundidad

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La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en países desarrollados y en aumento en países en transición epidemiológica; la buena noticia es que es probablemente la patología crónica donde la prevención tiene mayor margen y donde los factores de riesgo modificables explican la inmensa mayoría del riesgo individual. La salud cardiovascular se construye con décadas de hábitos sostenidos y se beneficia de intervenciones que actúan sobre múltiples mecanismos en paralelo.

Los factores de riesgo modificables clave

Tensión arterial alta: cada 10 mmHg sistólica de reducción se asocia con reducciones del 20% de eventos cardiovasculares mayores.

Colesterol LDL alto: factor causal robusto demostrado por estudios genéticos mendelianos y ensayos con estatinas.

Diabetes y prediabetes: aumentan riesgo cardiovascular significativamente.

Tabaquismo: el factor modificable con mayor impacto absoluto individual; cesar tabaco reduce riesgo cardiovascular dramáticamente en años.

Obesidad y sedentarismo: factores independientes y sumadores.

Dieta: la calidad dietética es uno de los predictores más robustos.

Estrés crónico y privación de sueño: factores menos visibilizados pero significativos.

Apnea del sueño no tratada: factor cardiovascular potente y frecuentemente infradiagnosticado.

Inflamación crónica: PCR ultrasensible es marcador útil.

La intervención más sólida: dieta mediterránea

El ensayo PREDIMED demostró que la dieta mediterránea suplementada con AOVE o frutos secos reduce eventos cardiovasculares mayores en aproximadamente un 30% comparada con dieta control baja en grasas en personas de alto riesgo cardiovascular. Es probablemente la intervención dietética con mejor respaldo clínico para prevención cardiovascular primaria. Los componentes clave: aceite de oliva virgen extra como grasa principal, pescado azul 2-3 veces por semana, frutos secos diariamente, legumbres frecuentes, abundancia de frutas y verduras, cereales integrales preferidos sobre refinados, moderación o eliminación de carnes rojas y procesadas y de ultraprocesados.

Ejercicio físico: el medicamento cardiovascular

La actividad física regular es probablemente la "polipíldora cardiovascular" más eficaz: reduce tensión arterial, mejora perfil lipídico, mejora sensibilidad a la insulina, reduce inflamación, mejora función endotelial, ayuda a control de peso, mejora salud mental. Recomendación: 150 minutos/semana de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos/semana de intenso, más 2-3 sesiones de fuerza por semana.

Suplementos con respaldo clínico

Omega-3 EPA/DHA (1-4 g/día): especialmente con concentración alta de EPA, respaldo en prevención secundaria.

CoQ10 (ubiquinol): en insuficiencia cardiaca (estudio Q-SYMBIO) y en miopatía por estatinas.

Vitamina K2 MK-7: con respaldo creciente en calcificación arterial y rigidez vascular.

Magnesio: déficit subclínico relacionado con hipertensión y arritmias.

Levadura roja de arroz: alternativa a estatinas en dislipemia leve (con mismas precauciones farmacológicas).

Berberina: mejora perfil glucémico y modesto sobre lípidos.

Nitratos dietéticos (remolacha): mejora función endotelial y tensión arterial.

Polifenoles cacao: mejora función endotelial.

Espino blanco (Crataegus): con respaldo en insuficiencia cardiaca leve-moderada.

Fármacos preventivos

En personas con riesgo cardiovascular alto o muy alto: - Estatinas: tratamiento de primera línea para reducir LDL. - Antihipertensivos: cuando la tensión no se controla con estilo de vida. - Aspirina a dosis bajas: en prevención secundaria; balance riesgo-beneficio matizado en primaria. - Inhibidores SGLT-2 y GLP-1 agonistas en diabetes: con beneficio cardiovascular documentado.

La conclusión razonable

La prevención cardiovascular es una de las áreas donde la combinación de hábitos saludables (dieta mediterránea, ejercicio regular, no fumar, peso saludable, sueño adecuado, manejo del estrés) con control farmacológico cuando proceda (tensión, colesterol, diabetes) produce reducciones de mortalidad de gran magnitud. No hay "balas mágicas" sino la suma sostenida de decisiones acertadas a lo largo de décadas.

Referencias

  1. Estruch, R. et al. (2018). Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet supplemented with extra-virgin olive oil or nuts. N Engl J Med 378, 25. doi:10.1056/NEJMoa1800389
  2. Ettehad, D. et al. (2016). Blood pressure lowering for prevention of cardiovascular disease and death. Lancet 387, 10022. doi:10.1016/S0140-6736(15)01225-8
  3. Bhatt, D.L. et al. (2019). Cardiovascular risk reduction with icosapent ethyl for hypertriglyceridemia (REDUCE-IT). N Engl J Med 380, 1. doi:10.1056/NEJMoa1812792
  4. Geleijnse, J.M. et al. (2004). Dietary intake of menaquinone is associated with a reduced risk of coronary heart disease: the Rotterdam Study. J Nutr 134, 11. doi:10.1093/jn/134.11.3100
  5. Yusuf, S. et al. (2004). Effect of potentially modifiable risk factors associated with myocardial infarction in 52 countries (the INTERHEART study). Lancet 364, 9438. doi:10.1016/S0140-6736(04)17018-9
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Corazón y cardiovascular

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La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en países desarrollados y en aumento en países en transición epidemiológica; la buena noticia es que es probablemente la patología crónica donde la prevención tiene mayor margen y donde los factores de riesgo modificables explican la inmensa mayoría del riesgo individual. La salud cardiovascular se construye con décadas de hábitos sostenidos y se beneficia de intervenciones que actúan sobre múltiples mecanismos en paralelo.

Los factores de riesgo modificables clave

Tensión arterial alta: cada 10 mmHg sistólica de reducción se asocia con reducciones del 20% de eventos cardiovasculares mayores.

Colesterol LDL alto: factor causal robusto demostrado por estudios genéticos mendelianos y ensayos con estatinas.

Diabetes y prediabetes: aumentan riesgo cardiovascular significativamente.

Tabaquismo: el factor modificable con mayor impacto absoluto individual; cesar tabaco reduce riesgo cardiovascular dramáticamente en años.

Obesidad y sedentarismo: factores independientes y sumadores.

Dieta: la calidad dietética es uno de los predictores más robustos.

Estrés crónico y privación de sueño: factores menos visibilizados pero significativos.

Apnea del sueño no tratada: factor cardiovascular potente y frecuentemente infradiagnosticado.

Inflamación crónica: PCR ultrasensible es marcador útil.

La intervención más sólida: dieta mediterránea

El ensayo PREDIMED demostró que la dieta mediterránea suplementada con AOVE o frutos secos reduce eventos cardiovasculares mayores en aproximadamente un 30% comparada con dieta control baja en grasas en personas de alto riesgo cardiovascular. Es probablemente la intervención dietética con mejor respaldo clínico para prevención cardiovascular primaria. Los componentes clave: aceite de oliva virgen extra como grasa principal, pescado azul 2-3 veces por semana, frutos secos diariamente, legumbres frecuentes, abundancia de frutas y verduras, cereales integrales preferidos sobre refinados, moderación o eliminación de carnes rojas y procesadas y de ultraprocesados.

Ejercicio físico: el medicamento cardiovascular

La actividad física regular es probablemente la "polipíldora cardiovascular" más eficaz: reduce tensión arterial, mejora perfil lipídico, mejora sensibilidad a la insulina, reduce inflamación, mejora función endotelial, ayuda a control de peso, mejora salud mental. Recomendación: 150 minutos/semana de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos/semana de intenso, más 2-3 sesiones de fuerza por semana.

Suplementos con respaldo clínico

Omega-3 EPA/DHA (1-4 g/día): especialmente con concentración alta de EPA, respaldo en prevención secundaria.

CoQ10 (ubiquinol): en insuficiencia cardiaca (estudio Q-SYMBIO) y en miopatía por estatinas.

Vitamina K2 MK-7: con respaldo creciente en calcificación arterial y rigidez vascular.

Magnesio: déficit subclínico relacionado con hipertensión y arritmias.

Levadura roja de arroz: alternativa a estatinas en dislipemia leve (con mismas precauciones farmacológicas).

Berberina: mejora perfil glucémico y modesto sobre lípidos.

Nitratos dietéticos (remolacha): mejora función endotelial y tensión arterial.

Polifenoles cacao: mejora función endotelial.

Espino blanco (Crataegus): con respaldo en insuficiencia cardiaca leve-moderada.

Fármacos preventivos

En personas con riesgo cardiovascular alto o muy alto: - Estatinas: tratamiento de primera línea para reducir LDL. - Antihipertensivos: cuando la tensión no se controla con estilo de vida. - Aspirina a dosis bajas: en prevención secundaria; balance riesgo-beneficio matizado en primaria. - Inhibidores SGLT-2 y GLP-1 agonistas en diabetes: con beneficio cardiovascular documentado.

La conclusión razonable

La prevención cardiovascular es una de las áreas donde la combinación de hábitos saludables (dieta mediterránea, ejercicio regular, no fumar, peso saludable, sueño adecuado, manejo del estrés) con control farmacológico cuando proceda (tensión, colesterol, diabetes) produce reducciones de mortalidad de gran magnitud. No hay "balas mágicas" sino la suma sostenida de decisiones acertadas a lo largo de décadas.

Referencias

  1. Estruch, R. et al. (2018). Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet supplemented with extra-virgin olive oil or nuts. N Engl J Med 378, 25. doi:10.1056/NEJMoa1800389
  2. Ettehad, D. et al. (2016). Blood pressure lowering for prevention of cardiovascular disease and death. Lancet 387, 10022. doi:10.1016/S0140-6736(15)01225-8
  3. Bhatt, D.L. et al. (2019). Cardiovascular risk reduction with icosapent ethyl for hypertriglyceridemia (REDUCE-IT). N Engl J Med 380, 1. doi:10.1056/NEJMoa1812792
  4. Geleijnse, J.M. et al. (2004). Dietary intake of menaquinone is associated with a reduced risk of coronary heart disease: the Rotterdam Study. J Nutr 134, 11. doi:10.1093/jn/134.11.3100
  5. Yusuf, S. et al. (2004). Effect of potentially modifiable risk factors associated with myocardial infarction in 52 countries (the INTERHEART study). Lancet 364, 9438. doi:10.1016/S0140-6736(04)17018-9