Lo ideal es más potasio de la DIETA (verduras, legumbres, fruta, patata). Los suplementos a dosis altas requieren control médico.
Aumentar el potasio baja la tensión, sobre todo en hipertensos y con dieta alta en sal.
Ver el estudio (metaanálisis) →Más potasio en la dieta se asocia a menos ictus.
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El potasio es el principal catión intracelular del organismo, con una concentración intracelular más de 30 veces superior a la extracelular gracias al trabajo permanente de la bomba sodio-potasio ATPasa que mantiene el gradiente electroquímico responsable del potencial de membrana de todas las células excitables (neuronas, fibras musculares esqueléticas, cardiacas y lisas); esta función eléctrica básica explica que pequeñas alteraciones en las cifras plasmáticas de potasio (hipopotasemia o hiperpotasemia) puedan precipitar arritmias graves, parálisis muscular o paro cardiaco, una de las consideraciones electrolíticas más cuidadosamente vigiladas en medicina interna y cardiología.
A diferencia de la mayoría de minerales, el potasio dietético es abundante en los alimentos frescos no procesados (frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos), pero la dieta occidental moderna proporciona típicamente menos potasio del recomendado y, simultáneamente, mucho más sodio, una desproporción cuyo impacto sobre la tensión arterial poblacional y el riesgo cardiovascular es uno de los datos epidemiológicos más sólidos de la nutrición clínica.
La indicación con mejor evidencia es la reducción de tensión arterial sistólica y diastólica en personas con hipertensión leve a moderada: múltiples metaanálisis y ensayos aleatorizados confirman reducciones promedio de 3-5 mmHg sistólica y 2-3 mmHg diastólica con aumentos del aporte de potasio dietético equivalentes a 3-5 gramos diarios extra (90-130 mmol/día), magnitudes pequeñas individualmente pero clínicamente relevantes a nivel poblacional por la pendiente exponencial de la relación tensión-riesgo cardiovascular.
Un metaanálisis publicado en BMJ en 2013 con datos de 33 ensayos confirmó que el aumento del potasio dietético se asocia con reducciones significativas de tensión arterial sin efectos adversos relevantes en personas con función renal normal, y con reducciones significativas de ictus y eventos cardiovasculares mayores en estudios observacionales prospectivos a largo plazo.
El efecto del potasio sobre tensión arterial se traduce en reducciones documentadas de incidencia de ictus en estudios observacionales prospectivos, con magnitudes del 10-15 por ciento por cada 1.000 miligramos adicionales de potasio dietético diario; en mortalidad cardiovascular total, los efectos son más modestos pero coherentes en la misma dirección, apoyando la recomendación poblacional de aumentar el consumo de potasio reduciendo simultáneamente el de sodio.
En personas con litiasis renal recurrente por cálculos de oxalato cálcico, el citrato potásico (sal con efecto alcalinizante urinario) tiene indicación clínica clara para reducir la recurrencia: alcaliniza la orina, aumenta la solubilidad del oxalato cálcico y reduce la cristalización; esta indicación específica está respaldada por ensayos clínicos sólidos y guías nefrológicas formales.
El uso del potasio en calambres musculares es popular pero la evidencia clínica es más débil que la base fisiológica sugiere: los calambres por ejercicio prolongado en climas calurosos pueden involucrar pérdidas significativas de sodio y agua, pero las pérdidas de potasio son habitualmente pequeñas y la suplementación específica con potasio no ha demostrado superioridad clara sobre la reposición general de electrolitos y agua.
La ingesta dietética recomendada es 3.500-4.700 miligramos diarios en adultos sanos según las guías; las fuentes alimentarias más ricas son frutas (plátano, naranja, kiwi, melón), verduras (espinaca, acelga, brócoli, patata, batata), legumbres, frutos secos y pescado; alcanzar la recomendación es perfectamente posible con una dieta rica en alimentos no procesados, y este es el camino claramente preferible al suplemento.
Los suplementos comerciales de potasio típicamente contienen cantidades pequeñas (99 miligramos por cápsula es el límite habitual establecido por restricciones regulatorias en Estados Unidos) precisamente para evitar el riesgo de hiperpotasemia aguda con dosis altas; cifras plasmáticas elevadas pueden provocar arritmias serias o paro cardiaco, especialmente en personas con función renal alterada o que toman fármacos que aumentan el potasio (IECA, ARA-II, espironolactona, eplerenona, AINE crónicos, heparina, trimetoprim); estas combinaciones son una causa frecuente de hiperpotasemia hospitalaria.
Las personas con insuficiencia renal moderada a severa, con diabetes con nefropatía, mayores con polifarmacia cardiovascular o con cualquier riesgo de hiperpotasemia deben evitar suplementos de potasio salvo prescripción médica con monitorización; los sustitutos comerciales de sal con potasio (cloruro potásico en lugar de cloruro sódico) son útiles pero deben usarse con precaución por las mismas razones; el citrato potásico farmacéutico para litiasis renal es seguro a las dosis prescritas con vigilancia analítica.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.