Aprobado (FDA / EMA)
FDA (EE. UU.): Aprobado: Ozempic (2017) para diabetes tipo 2, ampliado en 2025 para reducir el riesgo de empeoramiento renal y muerte cardiovascular en DM2 con enfermedad renal crónica; Rybelsus (2019, comprimidos) para DM2; Wegovy (2021) para obesidad en adultos, en 2022 adolescentes ≥12 años, en 2024 reducción del riesgo cardiovascular, en agosto de 2025 MASH con fibrosis moderada-avanzada (aprobación acelerada); comprimidos de Wegovy 25 mg (diciembre de 2025) y dosis de 7,2 mg (Wegovy HD, marzo de 2026).
EMA (UE): Aprobado: Ozempic (8 feb 2018) para DM2; Rybelsus (2020, oral) para DM2; Wegovy (6 ene 2022) para control de peso en adultos y adolescentes ≥12 años; Wegovy también disponible en comprimidos diarios para adultos.
Las mujeres pierden de media más peso que los hombres con los nuevos fármacos antiobesidad (semaglutida, tirzepatida) (revisión 2025). Según la ficha FDA de Wegovy, en el ensayo cardiovascular SELECT las fracturas de cadera y pelvis fueron más frecuentes con semaglutida que con placebo en mujeres (1% frente a 0,2%) y la caída de pelo se notificó más en mujeres. Debe suspenderse al menos 2 meses antes de un embarazo planificado por su vida media larga, y dejarse si se produce un embarazo. En los ensayos de alcohol y tabaco la mayoría de participantes eran mujeres (71% y 83%), y la reducción de la conducta sexual en animales se observó en hembras. Ver el estudio →
No hay una dosis estándar consolidada para este caso; conviene consultarlo con un profesional.
La semaglutida 2,4 mg/semana produce una pérdida de peso grande y sostenida en personas con sobrepeso u obesidad SIN diabetes: ≈ −12 kg, −11,8% del peso corporal, −4,5 kg/m² de IMC y −9,4 cm de cintura, además de mejorar tensión, glucosa y lípidos. NO es un suplemento: es un medicamento de prescripción y los efectos digestivos (náuseas) son frecuentes.
Ver el estudio (meta-análisis) →Ensayo de 68 semanas: en personas con obesidad y artrosis de rodilla, la semaglutida semanal redujo el peso y mejoró el dolor de rodilla frente a placebo. Sugiere que bajar peso con GLP-1 alivia la artrosis. Fármaco de prescripción.
Ver el estudio (estudio) →Ensayo aleatorizado de 26 semanas en 108 personas con trastorno por consumo de alcohol moderado o grave y obesidad que buscaban tratamiento (53 mujeres y 55 hombres): la semaglutida 2,4 mg/semana, sumada a terapia cognitivo-conductual, redujo los días de consumo intenso 41 puntos porcentuales frente a 26 con placebo (diferencia −13,7 puntos). Efectos digestivos transitorios. No está aprobada para adicciones: uso fuera de indicación y con médico.
Ver el estudio (ECA) →Meta-análisis de 14 estudios (4 ensayos aleatorizados y 10 observacionales) con agonistas GLP-1: la puntuación AUDIT de riesgo por alcohol bajó 7,8 puntos de media, con menos recaídas, diagnósticos e ingresos relacionados con el alcohol. El efecto fue más claro con semaglutida y liraglutida. Mucha heterogeneidad entre estudios.
Ver el estudio (meta-análisis) →Ensayo aleatorizado de 9 semanas en 48 adultos con trastorno por consumo de alcohol (71% mujeres) a dosis bajas (0,25–1 mg/semana): redujo las ganas semanales de beber, lo bebido en una sesión de laboratorio y las copas por día de consumo, aunque no el número de días en que se bebía. Un ensayo posterior con semaglutida oral (50 personas, 2026) confirmó menos craving en la vida diaria y menos días de consumo intenso.
Ver el estudio (ECA) →Cohorte nacional sueca de 227.866 personas con trastorno por consumo de alcohol (2006–2023): los periodos de uso de semaglutida se asociaron a un 36% menos de ingresos por alcohol y un 32% menos por cualquier sustancia, más que con los fármacos aprobados para el alcoholismo. Es una asociación, no prueba causa-efecto.
Ver el estudio (observacional) →Historias clínicas de 85.223 personas con obesidad: la semaglutida se asoció a un 44% menos de nuevos diagnósticos de trastorno por cannabis y a un 38% menos de recaídas frente a otros fármacos para el peso; se replicó en 596.045 personas con diabetes tipo 2. Asociación, no causa-efecto.
Ver el estudio (observacional) →Cohorte de 33.006 personas con diabetes tipo 2 y trastorno por consumo de opioides: la semaglutida se asoció a un riesgo de sobredosis entre un 42% y un 68% menor que otros antidiabéticos, incluidos otros GLP-1. Hay un ensayo aleatorizado en marcha con 200 personas en tratamiento con metadona o buprenorfina para comprobarlo.
Ver el estudio (observacional) →Ensayo piloto de 9 semanas en 24 fumadores diarios (83% mujeres): la semaglutida redujo las ganas de fumar y el peso, pero no cambió de forma significativa los cigarrillos por semana. Falta un ensayo grande para saber si ayuda a dejar de fumar.
Ver el estudio (ECA) →Meta-análisis hasta enero de 2026 (ensayos, cohortes y farmacovigilancia): con semaglutida no aumentaron de forma significativa la depresión (RR 1,25), la ansiedad ni las ideas o intentos de suicidio. La certeza es limitada por la heterogeneidad de los datos: tranquilizador, no definitivo.
Ver el estudio (meta-análisis) →En ratas y ratonas hembra con experiencia sexual, varios agonistas GLP-1 redujeron la conducta sexual y el tiempo con el macho; en cambio, los de acción larga aumentaron la sociabilidad general. Es lo más parecido a una «desconexión» afectiva que hay en la literatura, pero no se ha demostrado en personas: en un ensayo en hombres sanos, la dulaglutida no cambió el deseo sexual.
Ver el estudio (preclínico) →⏱ 2 min de lectura
La semaglutida es un análogo sintético del GLP-1 que ha reordenado en pocos años el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2; se inyecta una vez por semana y se conoce comercialmente como Ozempic (diabetes) o Wegovy (obesidad).
Imita al GLP-1, una hormona que tu intestino libera al comer. Estimula insulina solo cuando hace falta, frena el glucagón, retrasa el vaciado gástrico y reduce el apetito desde el cerebro.
En obesidad sin diabetes, a 2,4 mg/semana, reduce ≈ 12 kg de peso, −11,8% del peso corporal, −4,5 kg/m² de IMC y −9 cm de cintura, con mejoras de tensión, glucosa y lípidos. Magnitud comparable a la cirugía bariátrica menos invasiva.
En obesidad con artrosis de rodilla, 68 semanas de semaglutida no solo bajan peso: alivian el dolor articular frente a placebo. En obesidad sin diabetes con enfermedad cardiovascular, reduce el riesgo de eventos cardiovasculares mayores en torno a un 20%.
Receta médica y escalada lenta: empieza por 0,25 mg semanales y sube cada 4 semanas hasta la dosis objetivo. Inyección subcutánea en abdomen, muslo o brazo con pluma precargada. El efecto se nota en semanas y se sigue acumulando durante meses.
Efectos digestivos frecuentes los primeros meses: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento. Riesgos relevantes: pancreatitis (rara), colelitiasis por la pérdida rápida de peso, y pérdida significativa de masa muscular si no se compensa con proteína y fuerza.
Contraindicada en historia personal o familiar de carcinoma medular de tiroides o MEN2, en embarazo y lactancia, y en pancreatitis previa.
El GLP-1 no actúa solo en el intestino. Hay receptores en el circuito de recompensa del cerebro (área tegmental ventral, núcleo accumbens, septo lateral y amígdala). Al activarlos, la semaglutida atenúa la descarga de dopamina ante lo que «engancha»: por eso muchas personas que la toman para adelgazar cuentan que les apetece menos beber o fumar.
Ya no son solo anécdotas. Tres ensayos aleatorizados en trastorno por consumo de alcohol (48 personas durante 9 semanas, 108 durante 26 semanas junto a terapia cognitivo-conductual y 50 con la versión oral) muestran menos craving y menos días de consumo intenso. Los grandes registros apuntan en la misma dirección: menos ingresos por alcohol y otras drogas en Suecia, menos trastorno por cannabis y menos sobredosis de opioides. En tabaco baja el craving, pero aún no se ha visto que la gente deje de fumar.
Hoy es un complemento prometedor, no un tratamiento aprobado. Donde mejor funciona es como añadido a la terapia psicológica en personas con obesidad. No sustituye a la desintoxicación supervisada, a la metadona o la buprenorfina ni al acompañamiento terapéutico, y no hay datos de qué pasa con el craving al dejarla. Hay ensayos en marcha con opioides y con alcohol en personas sin obesidad.
Es la pregunta detrás de la llamada «personalidad Ozempic»: relatos en redes de personas que sienten menos placer, menos deseo o cierta distancia emocional. Lo que se sabe hasta ahora:
Conclusión: es plausible que en algunas personas baje el «subidón» de ciertas recompensas, y eso puede notarse como menos deseo. No hay pruebas de que corte el vínculo afectivo. Si notas apatía, falta de placer o frialdad emocional, coméntalo con tu médico: puede deberse a la dosis, al déficit calórico o a un cuadro depresivo que conviene valorar.
Sí: obesidad real (IMC ≥30, o ≥27 con comorbilidades) que no ha respondido a dieta y ejercicio bien aplicados, o diabetes tipo 2 con control insuficiente.
No: para bajar dos o tres kilos puntuales, embarazo, lactancia, antecedentes de los tumores tiroideos citados, o pancreatitis previa.
Cambia lo que la medicina puede ofrecer a una persona con obesidad o diabetes cuando dieta, ejercicio y otros fármacos no bastan. Los beneficios sobre peso, glucemia, tensión, dolor articular y cardiovascular son reales. Requiere receta, escalada cuidadosa y vigilancia de masa muscular; no es una pastilla milagrosa.
Información, no consejo médico. La evidencia científica refleja la calidad de los estudios.